RUMBO POLÍTICO

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ACTUAR EN CONSECUENCIA DILEMA PARA EL PAN

JUSTICIA SOCIAL: LA PUERTA

 

03/09/2018

Ulises Milán*

Mazatlán, Sinaloa; Muy buen día estimados lectores, de nueva cuenta aquí estoy escribiendo para ustedes y deseándoles como siempre que cumplan todos los sueños y metas en su vida. ¡LES MANDO UN ABRAZO, ANIMO!

 

 

Gobernar, ¿para qué gobernar?, ¿para quién gobernar?, ¿cómo gobernar?, ¿cuál es el fin de gobernar?; este preciso termino, no es para todos de igual manera comprendido, de hecho es aún en nuestro país una “utopía” para muchos; ¡se gobierna para pocos o unos cuantos!, así lo exclaman muchos ciudadanos que cuando tienes la oportunidad de platicar con ellos, te das cuenta que el “gobernar” no es lo mismo para unos y para otros.

¿Por qué?, ¿de qué depende? que cada ciudadano tenga una concepción distinta de lo que es gobernar y cómo se debe gobernar.

Para ello, creo es importante enfocar el contexto de lo que deseo explicar con “actuar en consecuencia” en primera parte. ¿Qué trato de decir?, es algo lógico que una persona actúe en consecuencia conforme a sus: a) principios, b) creencias religiosas, c) formación educativa, d) formación familiar, e) ideología, f) filosofía de la vida, etc… Con ello seguro quien llega a ser gobernante tiene un reto ante sí; “gobernar con esos elementos intrínsecos o gobernar sin ser gobernado por su interior, ¡digámoslo!, controlar sus impulsos y ser un hombre a consecuencia de entender el poder conferido mediante el voto –en un sistema democrático- donde prevalezca la pluralidad y la igualdad.

No es fácil, ejemplos y criterios existen en la ciencia política, tan difuso es para la sociedad esta descripción que podemos observar como aun cuando los propios ciudadanos mexicanos en este caso salen a ejercer el sufragio,  y en el proceso se desencantan de quien llega al poder cuando esta ya ejecutando su función.

Gobernar en consecuencia, “sencillo” pero es imperativo para quienes asumen el poder, y es ahí donde existe la diferencia en cómo gobernar. Por ejemplo: cuando alguien le promete algo a un grupo de ciudadanos sobre cierto problema administrativo (funcional) de la administración pública municipal, este puede ser resuelto en consecuencia conforme a la petición, que es lo más lógico; ¿pero qué sucede?; a) es resuelto inmediatamente, b) está en la lista de espera, c) es un problema solo del gobierno, d) es un problema corresponsable, ciudadanos-gobierno, e) es un problema que se originó por la forma de gobernar o por la forma –interactuar- de ser ciudadano en una sociedad.

Las aristas son muchas y la interpretación de cómo debe resolverse el problema también, simplemente en una reunión de vecinos discutan el problema y su origen, y se puede observar como habrá de igual forma distintas interpretaciones al respecto y varia conforme a cada uno de los integrantes. Pero la solución tiene que darse, eso es imperativo en un gobierno que es elegido democráticamente; ¡debe de ser resuelto!, ¡alguien tiene que tomar la decisión! Y en la mayoría de los casos no es el ciudadano.

Por ello, gobernar no es fácil, más la forma de cómo quieren ser gobernados es la vía de cómo coadyuvar en la gobernanza. Aquí entra la variable de (+ ciudadanía / gobierno= ­>  igualdad).

Actuar en consecuencia, insistimos; es un proceso que obliga a quien asume el poder a comprometerse con su proyecto político, proyecto de vida y proyecto social. Quien llega a ocupar un cargo público debe de entender que está asumiendo no solo su visión sobre cómo debe de resolver los problemas, sino con quienes voy a resolver el problema, de ahí que la practica en el quehacer público se complique cuando las reglas son impuestas en muchos de los casos por políticos que no tienen la “sensibilidad social”, no entienden la problemática igual que los ciudadanos.

Los actos de gobierno, que son establecidos en un plan precisamente; son emanados de una visión programática de quien asume el poder; la acción de gobernar o de ejecutar el poder conferido en cualquiera de sus etapas: a) municipal, b) estatal, c) federal; así como en otros poderes de la república, son “consecuencia del hombre”. Sí, pero hasta qué punto, se cruza el “umbral” de lo políticamente correcto con lo políticamente justo.

El contexto es importante en este caso: porque el resultado posiblemente para una política pública de un sector social en Sinaloa –en el sur- así como el mismo caso pero para una zona económica con mayor consolidación –parte urbana de Mazatlán-  posiblemente enfrenten situaciones (caminos) distintos en el proceso de ciudadanos-gobierno= beneficio social.

Aquí es donde la justicia social debe prevalecer, o ¿privilegiar al individuo?, ¿privilegiar a la comunidad (sector social)?, ambos privilegian al individuo, pero la decisión de cómo hacer gobierno abre la posibilidad que los ciudadanos puedan acceder a condiciones favorables, igualitarias, y más cuando por ejemplo; se establecen en programas de gobierno y con reglas de operación (de cómo deben de ejecutarse esas políticas públicas hacia la sociedad).

Ante ello los ciudadanos enfrentan distintos escenarios –que son planteados por los partidos políticos- donde los entes públicos “partidos políticos”, presentan una propuesta para resolver o enfrentar una problemática que aqueja a la ciudadanía.

Los mexicanos deben de interpretar dichos mensajes, y con ello deducir cómo y quién es el más apto para resolverlos o construir ese camino en beneficio colectivo, del bien común, del futuro del país, de la democracia.

Extensas son las necesidades de un país, pero aquellos que olvidan la esencia de que la construcción de la nación empieza desde el individuo, en sus comunidades, en sus regiones, olvida que el poder conferido le será arrebatado por aquellos que se lo otorgaron. Y ello debe apelar a una reflexión, reencauzamiento de prioridades, de humildad política para tener una claridad social más palpable y de ahí partir a construir ese camino pendiente que no se ha terminado. “Nuestra patria justa e igualitaria”.

Justicia social pues, puede tener buena interpretación en doctrinas, pero de nada servirá si, como decía Q.E.D Lic. Alonso Lujambio, ex secretario de educación con Felipe Calderón en el caso del PAN: “El PAN está llamado hacer en el siglo XXI la fuerza política que fortalece la democracia y la hace socialmente útil, y creo que ese es nuestro papel más relevante en este momento histórico: demostrarle a la ciudadanía que la democracia por la que tanto luchamos es mejor que cualquier otra forma de gobierno, porque supone las libertades, la posibilidad de la crítica social, la posibilidad de que las personas vivan en una comunidad que potencie sus habilidades, sus destrezas, en pocas palabras, su felicidad.

El PAN tiene la ideología y la doctrina más humanista, más cercana a la gente: el dilema es actuar en consecuencia. 

 

L.C.C ex asesor de legisladores de Acción Nacional/ Gerente Ejecutivo de Unión de Sociedades Cooperativas y Actividades Diversas de Sinaloa y Nayarit (USCADSIN). 

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