MATAMOROS, Tamps.— El fiscal general de Justicia de Tamaulipas, Jesús Eduardo Govea Orozco, confirmó de manera oficial que el proyectil calibre 7.62 milímetros que mató a una niña de siete años de edad durante un operativo en Matamoros provino del fuego disparado desde un helicóptero oficial de la Guardia Estatal.
De acuerdo con los peritajes balísticos y científicos desahogados por la fiscalía estatal, la ojiva extraída del cuerpo de la menor —identificada como Aranza Aidelany— coincide plenamente con las armas de cargo que utilizaban los elementos policiales asignados a la aeronave durante las acciones de seguridad en la zona.
En los hechos, además del trágico fallecimiento de la menor, resultaron heridos su hermano de 13 años y su madre, Claudia Edith, quien recibió un impacto de bala en una pierna.
La fiscalía informó que en el helicóptero oficial viajaban cuatro tripulantes, entre ellos un piloto y tres agentes operativos, cuyos perfiles ya se encuentran plenamente identificados e integrados a la carpeta de investigación. Las autoridades continúan con las indagatorias para fincar las responsabilidades penales e individuales que correspondan por este homicidio y las lesiones ocasionadas a la familia.



