Entre la ruleta rusa de la calle y las calculadoras del poder
Por Rodrigo de Triana
Muchos recuerdan la famosa serie de televisión El juego del calamar, donde la gente humilde arriesgaba la vida en un tablero mortal mientras los de arriba miraban cómodos el espectáculo. Tristeza da ver que hoy en Sinaloa la ficción y la realidad se confunden.
Mientras las calles de la capital se abarrotan de militares y patrullas, la vigilancia real parece no existir para el ciudadano de a pie. En cuestión de días, la violencia atacó a personas honestas y trabajadoras: una reconocida abogada, una maestra de artes agredida en su propio domicilio, un frutero en su local y un señor que vendía ostiones al terminar su jornada. Ninguno andaba en malos pasos; su único «delito» fue salir a ganarse el pan.

Lo más indignante es el contraste. Por un lado, las autoridades que piden «calma» y minimizan la tragedia se mueven bajo gruesas capas de escoltas armados y camionetas con cristales blindados. Y por el otro, la clase política ya anda con la calculadora en la mano haciendo cuentas para el 2027.
Ahí tienen al PRI y a la oposición, pasmados y esperando a que un dirigente nacional desde la Ciudad de México —como Alejandro «Alito» Moreno— decida desde un escritorio el futuro del estado. Mientras en el territorio, aspirantes como Paloma Sánchez presumen el respaldo de la cúpula y Mario Zamora mueve a la estructura rural y a los módulos de riego para mostrar músculo, la agenda real de las familias sinaloenses sigue ignorada.
De nada sirven las frases hechas ni las reuniones de café para medir egos si nadie le habla de frente al pueblo desarmado. Qué horror y qué injusticia: mientras los políticos se cuidan a prueba de balas y negocian candidaturas de cúpula, en las calles el ciudadano de a pie sigue poniendo los muertos.
AL PRI EN SINALOA SE LE MUEVE UNA PATITA
Siguiendo el tema de Mario Zamora, hace algunos días sostuvo un encuentro con la vieja y la nueva guardia del PRI. Priistas de viejo cuño que regresaron de su zona de retiro o jubilación —bisabuelos o abuelos algunos de ellos— junto a adultos mayores y jóvenes que vienen empujando fuerte como parte del relevo generacional del tricolor.
Se dio la muestra de que el PRI no está muerto; todavía se le mueve una patita.
Lo que verdaderamente llamó la atención de este encuentro fue la reaparición de Juan Ernesto Millán Pietsch, hijo del exgobernador Juan S. Millán. Al hacer un pronunciamiento a nombre de su corriente política a favor de las aspiraciones de Mario Zamora, soltó un discurso durísimo contra la inseguridad y la situación de ruina en el sector comercio.
Y aquí hay un dato histórico que vale la pena recordar para ver si cuadra en alguna coincidencia.

Fue precisamente el millanismo, en sus mejores tiempos, el que abrazó y apapachó fuerte a aquel perredismo de escasos militantes que hoy está encumbrado en el poder bajo la camiseta de Morena. No nada más les otorgaban posiciones estratégicas en el gabinete, sino que les daban el impulso que necesitaban para evitar que en cada elección perdieran el registro y se extinguieran. Eran imprescindible mantenerlos con vida artificial para presumirle al mundo la escenografía de una democracia completa en Sinaloa.
En ese perredismo de extracción uaseña militaban Rubén Rocha Moya, Feliciano Castro, José Antonio Ríos Rojo, Juan N. Guerra y Tere Guerra, entre muchos otros. Incluso la hoy coordinadora para la Defensa de la Cuarta Transformación, Imelda Castro.
Paradojas de la política sinaloense: quienes ayer recibieron cobijo para no desaparecer, hoy gobiernan un estado fracturado por la violencia, mientras a sus antiguos aliados no les queda más que salir a pedir el rescate de la economía y la tranquilidad de las calles.

EL POTRILLO CABALGA DE NUEVO
¿Se acuerda usted del abogado Enrique Armit Gaxiola, identificado en la jerga política local porteña como “El Potrillo”, por su increíble parecido con uno de los hijos de Vicente Fernández?
En los tiempos del gobernador Mario López Valdez fungió como Director del Registro Público bajo las indicaciones del entonces Secretario General de Gobierno, Gerardo Vargas Landeros.
Pues hete aquí que, de acuerdo con el columnista Juan Partida, se estaría incorporando a los trabajos de proyección política del diputado Mario Zamora Gastélum.
Hace unos meses, según nos dicen, dejó la coordinación regional del Instituto Nacional para Devolverle al Pueblo lo Robado con área de operación en los estados de Durango, Sinaloa y Baja California Sur. Esto quiere decir que abandona al morenismo para reinsertarse en el PRI.
¿Será parte de una avanzada del millanismo-malovismo para tirar del poder al perredismo que ellos mismos protegieron y alentaron?
Ahí se las dejo.
Los leo.



