
Sería alrededor de los ochenta cuando los mazatlecos disfrutaban de los desfiles carnavaleros con gestos de admiración o reprobación en su caso de las carrozas y comparsas y terminaban alegres, con mucho humor cuando estos desfiles finalizaban con la carroza-comparsa chusca que organizaban los hermanos Rojo Robles (Neto y Pepe Nilo) en las cuales se hacía parodia de hechos y personajes que en el momento eran escándalo nacional o local.
Los personajes eran despampanantes, desbordados, en la denuncia y en el vestir y actuar.

La Chiva, un gay vestido de mujer, ya como Mata Hari, ya como Olga Breeskin, exagerando las voluptuosidades femeninas, iba casi siempre al frente de la carroza. Dizque fuera del carnaval impartía clases de inglés. Luego El Chocolate, hombre de cuerpo voluminoso, inflamado por la gula marisquera y la cerveza de casa, era el rey o el jefe de jefes. El Ciriaco también participaba. Se burlaba de su propia figura, una gigantesca hernia inguinal testicular y de una protuberancia en su mandíbula, alguna vez hizo el papel de Gordolfo Gelatino, el hijo de su Mamita, en el programa televisivo de Los Polivoces.
Enseguida del carro, la comparsa a pie que apoyaba con sus personajes al tema en turno y que era integrada por personal del periódico El Sinaloense o mazatlecos cercanos a la familia Rojo Robles que gustaban del jolgorio y la sátira de carnaval y jóvenes de la colonia Lázaro Cárdenas, a quienes les quedaban cerca los talleres del periódico, en el cruce de la calle Roosevelt con Juáres.








El periódico El Sinaloense fue fundado por don Blas Rojo a principio de los cuarentas. Al fallecer éste, el periódico pasó a manos de los hijos, principalmente de José y Ernesto Rojo Robles, ambos los proyectistas y las bujías de este carro-comparsa que cerraba los desfiles del carnaval alrededor de 1980, para regocijo de los mazatlecos de aquellos tiempos.
Entrada armada por Juan Lizárraga Tisnado. Fotos facilitadas por Rubén Osuna.



