
Mazatlán, Sinaloa, 8 de febrero de 2024. Estimados amigos, lectores de la página RN. Gracias por leernos.
En esta ocasión les platicaremos un poco del ambiente taurino, o sobre la tauromaquia, que actualmente está en proceso de desaparecer, como espectáculo, por ser un acto de crueldad en los animales que en él intervienen.
Sin embargo, para que no quede en el olvido, hoy recordamos a Rigoberto Moya Juárez y a algunos toreros de la localidad que destacaron en su época, cuando la tauromaquia estaba en su apogeo en el país y en nuestro puerto.
Es importante señalar que para ser torero no solamente hay que parecerlo, sino que hay que tener valor, actuar sin miedo y con mucha habilidad física, porque está de por medio la vida que puede perderse en cualquier descuido.
En el caso de Mazatlán, definitivamente se pone punto final a este espectáculo de la fiesta brava, pues ya la plaza de toros ha sido destruida, pasa a otro nivel. Es importante recordar que los aficionados, en esta plaza se dieron el gusto de ver figuras, como Eloy Cavazos, el Pano, Fontanet, entre otros.

Rigoberto Moya Juárez, «El Mazatlán», es una figura que destacó no solamente en nuestra plaza, sino en las de otros estados. Nació en 1942, en Pánuco, Concordia, Sinaloa. Su familia se trasladó a la populosa Colonia Juárez de Mazatlán, justo a una cuadra del Lienzo Charro y de la escuela José Aguilar Barraza.
En el lienzo charro, Teodoro Arce (hermano de «El Mamucas») entrenaba a los alumnos de la tauromaquia que llegaban, entre ellos César Osuna “El Robleño” (nombre de torero, ya que se llama Emigdio Osuna Osuna), Oscar Peña, Manolo Sevilla, Tino Millán, entre otros.
Los visitaba José Ramón Tirado, quien había triunfado en España, compadre de Arce. Tirado era esposo de Lola Beltrán.
Teodoro Arce empezó a conseguir contratos en las fiestas pueblerinas, donde llevaba la cuadrilla de novilleros y los representaba en los pueblos, como en el Recodo, Tepuxta, Cerritos, la Concepción, el Verde, Zavala, Mesillas y otros.
Rigoberto empezó a destacar en la cuadrilla Los Camperos, que integraba junto con Julio Vázquez, César Osuna y El Tartamudo Margarito Loza Parra.
Después se fueron de gira a Nayarit y Jalisco y por varias partes de México.




Su última presentación fue en Jocotepec, Jalisco, el 30 de enero de 1994. Lamentablemente, muere en un accidente automovilístico el 1 de febrero de 1994, de acuerdo con los datos proporcionados por su hermano Rubén Moya Juárez, quien fue maestro de la prepa de la Universidad Autónoma de Sinaloa en Potrerillos, Concordia.
Rubén cuenta una anécdota sobre su hermano. El famoso torero español Pedro Moya fue cornado en Guadalajara. Por coincidencia, Rigoberto Moya fue también cornado en un pueblo cercano y lo atendieron en el mismo sanatorio. “Los artistas que visitaban al español, por error, entraban al cuarto de mi hermano, porque los dos eran Moya”, cuenta Rubén.








