COMO PEDRO POR SU CASA
Felipe Guerrero Bojórquez
Los demonios siguen sueltos, desatados, sin que nada ni nadie pueda contenerlos. Hacen y deshacen a sus anchas, porque saben bien que enfrente tienen a cientos de policías y militares, a pesar de su número, desarticulados y, todo indica, sin estrategia. Y no se trata de cuestionar a las fuerzas armadas a la ligera, sino de ofrecer una opinión a partir de lo que todo mundo percibe. La gente quiere ver, palpar, sentir los resultados. Sobre lo invisible, lo tangible.
¿Por qué, si son miles de soldados de la SEDENA, Guardia Nacional y La Marina los que vinieron a «cuidarnos» a Sinaloa, los malos se imponen? Uno no se explica por qué el gobierno contando con armas, vehículos de guerra, pertrechos, recursos operativos, tecnología de inteligencia, entrenamiento militar y mucho recurso humano, no es capaz de someter a grupos de civiles menores en número, aparentemente impreparados para la guerra, con recursos improvisados y a los que pudiera acotar su movilidad. Pero no, no es así.
¿De qué se trata entonces? ¿De atacar solo cuando son atacados? ¿De actuar cuando los grupos de civiles ya van en retirada, creando el caos y el terror en la población con los narco bloqueos, las balaceras, dejando el escenario de sus enfrentamientos internos en llamas? ¿Hasta entonces?
O realmente nuestras fuerzas armadas son superadas en estrategia e inteligencia por los grupos de civiles que saben a qué horas, cómo y dónde actuar sin correr el riesgo de ser interceptados. Es decir, que están mejor preparados y tienen un sistema de espionaje que les permite entrar, pegar y salir sin correr mayores riesgos. ¿Será?
Eso es justamente lo que la gente ha estado observando, sobre todo en los últimos días. Narco bloqueos en casi todo el estado, con vehículos en llamas, atravesados en las carreteras, y ayer a la salida norte de Culiacán por la zona de los moteles.
Por la mañana se desataron los balazos en la capital, en la zona de Villa Satélite y por Alturas del Sur. Luego se reportó el bloqueo del puente de Rosario, a la salida norte de la cabecera. Por la tarde noche la gente reportó bloqueos por la carretera costera a la altura de Caimanero. Posteriormente a la salida de Guamúchil rumbo a Mocorito un grupo armado bloqueó la carretera e incendió vehículos. También en el crucero de Pericos hubo violencia, donde grupos de civiles se enfrentaron. Y ya más noche se presentaron bloqueos con vehículos quemados a la salida norte de Culiacán, por la llamada zona de moteles.
¿Hay o no hay razón para decir que los grupos de civiles armados hacen y deshacen en el lugar y a la hora que ellos quieren? Andan como Pedro por su casa, pese a la presencia de miles de soldados.
Hay quienes desde el Ejército comentan que la orden presidencial es no atacar, sino reaccionar a los ataques. Qué las fuerzas armadas son poderosas, pero que se dedican solo a la contención y a detener a personas que son sorprendidas en el lugar de los hechos. Que igualmente el Ejército coopera en labores de inteligencia para detener a líderes generadores de violencia, pero que, generalmente, dentro de la estructura del narco son suplidos de manera inmediata. Un cuento de nunca acabar. ¿Hay inconformidad en el Ejército? Si la hay porque creen que no hacen lo que deben, sino lo que los mandos civiles les imponen.
Utilizar solo la contención, lleva a las fuerzas armadas a dejar huecos, a ceder espacios y a no activar una estrategia para localizar la estancia, las rutas, la movilidad y los posibles objetivos de los grupos de civiles armados, mismos que se desplazan por pueblos mostrando el músculo, su potencial armamentístico y el número de gente con que cuentan. Envían mensajes de que están activos, preparados para el enfrentamiento. O para cualquier otra cosa.
Envían el mensaje de que prácticamente están en todo Sinaloa, que operan como desde el primer día de la guerra y antes de la guerra y que no será fácil terminar con ellos. Menos cuando el gobierno, a pesar de su poderío, ante ellos se muestra débil y desarticulado. Esa es también la percepción social.



