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jueves, 3 septiembre, 2026

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Páginas de Opinión/Ahora resulta que no hay motivo

Por Alejandro Gallardo

Antes, todo era motivo de protesta. Las marchas, las manifestaciones, los mítines y hasta las huelgas de hambre se consideraban formas legítimas de resistencia civil ante gobiernos que según se decía, no atendían las demandas sociales. Todo se valía.

Hoy, en cambio, pareciera que nadie puede quejarse. No hay razón, dicen. Todo está requetebién, excepto aquello que señale o cuestione la narrativa oficial. Todo lo que no aplauda al gobierno se convierte automáticamente en obra de “la derecha”, de “los conservadores” o de “los enemigos de la transformación”.

En México, pareciera que ya no existe motivo legítimo para disentir; si alguien protesta, es porque hay “un interés oscuro detrás”. Hasta ahí hemos llegado.

Ahora resulta que la marcha de la Generación Z, y de quienes se sumaron a ella, no fue válida porque, según el discurso oficial, estaba infiltrada por los “radicales de siempre”.

Y la protesta de los productores agrícolas que tomaron casetas… tampoco.

La Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, afirma que detrás del movimiento están militantes del PRI, del PAN y hasta del desaparecido PRD, partido que irónicamente se desdibujó para convertirse en Morena. Para la funcionaria, los productores del campo no tienen razón para sentirse relegados, a pesar de la falta de financiamiento, de los apoyos desaparecidos y de la ausencia de precios de garantía por encima del costo de producción.

Según el Gobierno, es “justo” destinar poco más de 600 millones de pesos mediante reasignaciones presupuestales, cuando las estimaciones y los propios productores señalan que se requerían alrededor de 7 mil millones para 2026, presupuesto que debió aprobarse en el Congreso.

Tampoco los transportistas tendrían derecho a quejarse por el mal estado de las carreteras, los asaltos, las extorsiones y la violencia que diariamente cobra vidas.

El Gobierno dice estar “abierto al diálogo”. Pero si ya tienen el diagnóstico a tiempo, ¿por qué no ofrecen soluciones?

Piden que las protestas no afecten a terceros. ¡Bien! ¿Pero por qué no actuar antes, cuando el conflicto puede evitarse?

Hoy, nadie puede protestar, porque afirman, “alguien mueve la cuna”. Hoy se habla incluso de la “ultraderecha internacional”.

Antes, cuando quienes hoy gobiernan tomaban las calles, era la “ultraizquierda socialista”.

La pregunta es lógica:

¿Cuándo cumplirá el gobierno su función de atender las causas reales, en lugar de inventar enemigos?

Solo así México podrá ver verdaderamente hacia adelante.

Estamos enredados, pero, es lo que hay.

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