CIUDAD DE MÉXICO. – En un giro estratégico de cara a las elecciones intermedias, Ariadna Montiel Reyes tomó protesta este domingo como la nueva Presidenta Nacional de Morena. Durante el VII Congreso Nacional Extraordinario, Montiel lanzó una advertencia contundente que marcó la línea de su gestión: la honestidad será un requisito innegociable, por encima incluso de la popularidad en las encuestas.
El «Filtro Ético» como eje central
La nueva dirigente fue enfática al señalar que el partido no permitirá que perfiles cuestionables o vinculados a malas prácticas lleguen a las boletas en 2027.
«En Morena, los corruptos no tienen cabida. Quienes aspiren a ser candidatos en 2027 deben tener una trayectoria impecable. La honestidad es un mandato ético que no admite excepciones: si alguien cometió un acto de corrupción, aunque gane la encuesta, no será candidato», sentenció Montiel ante más de mil 800 congresistas.
Esta postura busca blindar la «autoridad moral» del movimiento, especialmente tras las recientes presiones políticas y mediáticas que han rodeado a diversas figuras del partido.
Claves del VII Congreso Nacional
Además del relevo en la presidencia, el Congreso celebrado en el World Trade Center consolidó cambios estructurales para fortalecer la organización interna:
Nueva Secretaría de Finanzas: Oscar del Cueto García, exdirector de Desarrollo Social, fue elegido para gestionar los recursos del partido durante este periodo de transición.
El nuevo Comité Ejecutivo Nacional (CEN) estará en funciones hasta el 1 de octubre de 2027, cubriendo la totalidad del proceso electoral intermedio.
Se avaló la creación formal del cargo de Citlalli Hernández dentro de la Comisión Nacional de Elecciones y se aprobó la afiliación digital masiva, buscando modernizar el padrón de militantes.
En sintonía con las propuestas de legisladores, se establecieron mecanismos más rigurosos para evitar la infiltración de perfiles vinculados a la delincuencia organizada en cargos de elección popular.
El relevo institucional
Ariadna Montiel sucede en el cargo a Luisa María Alcalde, quien cierra su ciclo al frente del partido para integrarse plenamente al equipo de la presidenta Claudia Sheinbaum. Con este nombramiento, Morena apuesta por una dirección con fuerte experiencia en territorio y gestión social para asegurar la unidad de cara a la renovación de 15 gubernaturas el próximo año.



