CIUDAD DE MÉXICO. – El titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado, puso sobre la mesa una profunda reforma al calendario escolar mexicano, argumentando que el esquema actual resulta ineficiente y pedagógicamente vacío durante sus últimas semanas.
El fin del «calendario único»
Delgado afirmó que «México no cabe en un solo calendario», señalando que la uniformidad de fechas no responde a las realidades climáticas del país. Como ejemplo, mencionó el caso de Sonora, donde las temperaturas de hasta 45 grados hacen insostenible la permanencia de los alumnos en las aulas durante el verano.
Crítica al cierre de ciclo
El funcionario fue directo al señalar que, tras la entrega de calificaciones, el ecosistema educativo entra en una inercia donde se pierde el sentido de la enseñanza.
Según el titular, después del 15 de junio las aulas se mantienen abiertas sin un objetivo real de aprendizaje.
El periodo se utiliza casi exclusivamente para que los docentes realicen trámites y suban datos al sistema.
Delgado calificó la asistencia de los niños en este lapso como una obligación de permanencia que no aporta valor académico.
El reto de los cuidados y el enfoque de género
A pesar de la propuesta de adelantar vacaciones o ajustar fechas, el secretario reconoció un efecto colateral importante: la crisis de cuidados.
Admitió que, al cerrar los planteles antes de tiempo, la carga de trabajo y supervisión de los menores «recae principalmente en las mujeres», lo que obliga a la Secretaría a buscar soluciones que no vulneren la estabilidad laboral y personal de las madres de familia.
Se espera que en los próximos meses la SEP presente una propuesta formal para que el calendario escolar sea flexible y regionalizado, permitiendo que cada estado adapte sus periodos de descanso según sus condiciones geográficas y climáticas.



