Por Rodrigo de Triana
Desde que reapareció recargado en el proyecto de Guillermo “El Memo” Romero —aquel que encabezó la alianza Fuerza y Corazón por México en la trinchera del 2024—, a Roberto Osuna Valdez, mejor conocido en los bajos y altos mundos de la grilla como “El Zeus”, se le ha visto con una frecuencia que ya no huele a coincidencia, sino a precalentamiento.
Haga de cuenta que el hombre le agarró el gusto al reflector digital, pero con presencia de cuerpo presente en los eventos donde se mueven las aguas de la iniciativa privada.
Sin ir más lejos, en la reciente pasarela de socios y directivos de la Canaco Mazatlán —que, por cierto, lució bastante lleno—, “El Zeus” apareció cómodo, sonriente y bien colocado exactamente a la derecha de Romero Rodríguez; mientras que a la izquierda del excandidato, como marca la etiqueta y el protocolo del afecto, figuraba su esposa Francis Cázarez de Romero.
La foto no es un simple encuadre de camaradería; en el lenguaje no verbal de la grilla local, eso se llama mandar señal, «hacer grupo» y marcar territorio.

Pero el verdadero fuerte de Osuna Valdez no está en los presídiums engolados ni en las fotos posadas, sino en las mesas de madera y el olor a carne asada con café de olla, allá en La Noria.
Quienes se han dado una vuelta por el restaurante La Vaca Lupe saben que “El Zeus” no despacha desde un escritorio ni manda decir las cosas con los meseros: atiende en persona, saluda de mano, pregunta por la familia y escucha al comensal.
Y en un negocio que fin de semana tras fin de semana se atiborra de mazatlecos y visitantes que salen chupándose los dedos y agradeciendo el trato, esa interacción no es solo buen servicio al cliente… es diplomacia pura de tierra firme, pues.
Si a “El Zeus” se le pone en la báscula electoral de cara a lo que viene, no hay que perderse en rodeos. La proyección cotidiana y el contacto directo con miles y miles de potenciales votantes que pasan por sus comederos construyen un capital social que ya quisieran varios «profesionales» de la política que nomás salen a la calle cuando hay campaña.
De mantener ese ritmo y esa cercanía, Osuna Valdez debe traer ya un capital acumulado que se vuelve tracción pura; potencia suficiente para pensar en que, si lo apuntan y lo acomodan para una diputación local en la contienda del 27, va a ser un hueso durísimo de roer en las urnas.
En los dominios del «Juácer», hay un bolillo de periodistas que le hacen a la meteorología política y apuntan que si Morena le pone de competidor a «El Rorro», Roberto Rodríguez Lizárraga, en el Distrito 22, a este se los regresa aplastado y hecho pedacitos por el alto e interesante volumen de capital que se carga el hombre de La Noria.
Así que tomen nota los que andan haciendo listas con lápiz y borrador: «El Zeus» no anda tirando rostro para el Tinder con sus frecuentes apariciones en las redes sociales ; trae trabuco, trae arrastre y, sobre todo, trae sazón electoral.
Así que»muy truchas» con él.

“EL ROCHISMO YA SE ACABÓ”: VARGAS LANDEROS
En un video lanzado por el periodista Felipe Manzanarez que ya circula de boca en boca por todos los cafés políticos, el ahomense Gerardo Vargas Landeros desempolvó la libreta de las afrentas y le puso nombre y apellido al responsable de sus descalabros: Rubén Rocha Moya.
Sin rodeos, Gerardo recordó cómo le cerraron el paso al Senado —esa escala técnica obligada para la aspiración a la gubernatura— y calificó su polémico desafuero como una jugada «ilegal y completamente incorrecta».
Vamos, que se quitó de golpe el disfraz de sospechoso para ponerse el traje de perseguido político, dejando en claro que si algo le sobra en estos momentos es memoria.
Pero el verdadero sablazo no estuvo en el recuento de los daños pasados, sino en el deslinde táctico de cara al futuro. «Rocha no es Morena, el rochismo ya se acabó», soltó Vargas Landeros a quemarropa, notificando a la militancia y a la cúpula que la marca del partido guinda no tiene por qué pagar los platos rotos de una facción que hoy —según sus propias palabras— está siendo juzgada por «instancias superiores» e internacionales, por supuesto.
Como ven, Gerardo Vargas ya trae el cuchillo entre sus dientes para luchar por un espacio de representación popular en la elección del 2027.



