El pueblo se levanta
en el Teatro la "Chelita"
la gente ya no aguanta
y repudia a la Estrellita
Armando Zamora Canizalez
Algo está cambiando en Mazatlán.
Lo ocurrido durante las últimas semanas ya no puede verse como una colección de protestas aisladas. Son distintas causas, sí, pero detrás de ellas comienza a escucharse una misma palabra: ¡HARTAZGO!
Habitantes de la Isla de la Piedra se manifestaron por falta de agua potable. Vecinos de La Sirena y Ampliación La Sirena bloquearon la carretera Internacional México 15 después de permanecer largas horas sin energía eléctrica. Usuarios de CFE han protestado por recibos que prácticamente les provocan un infarto al abrirlos.
Y ayer nuevamente habitantes de mi pueblo: El Castillo recurren a bloquear una de las principales entradas y salidas de Mazatlán para conseguir algo tan elemental como ser escuchados ya que tenían dos días sin luz.
¿Qué está pasando?
Muy sencillo: la gente parece haber descubierto que cuando presenta reportes, espera, llama y vuelve a esperar, muchas veces nadie aparece. Pero cuando bloquea una avenida o una carretera… ¡entonces sí llegan!
Ahí aparecen funcionarios, cuadrillas, mesas de diálogo y promesas de solución.
Ese es precisamente el peligro de tener gobiernos e instituciones que reaccionan únicamente cuando la inconformidad llega a las calles: terminan enseñándole al ciudadano que para ser escuchado tiene que protestar.
Pero hay algo todavía más profundo.
Mientras unos ciudadanos reclaman agua y electricidad, otros salen a exigir paz, seguridad y respuestas sobre las personas desaparecidas.
Son demandas diferentes, pero todas desembocan en la misma pregunta: ¿QUIÉN ESTÁ ESCUCHANDO AL PUEBLO?
Porque mientras ese Sinaloa reclama soluciones, nuestra gobernadora interina, Graciela Domínguez Nava, “Chelita”, aparecía muy oronda en el palco del Teatro Ángela Peralta disfrutando del concurso impulsado desde el gobierno federal y presentado como parte de las acciones para promover la paz.
Y aquí aparece un contraste difícil de ignorar.
Mientras en el teatro había luces, escenario y espectáculo… afuera hay ciudadanos que batallan hasta para que vuelva la luz.
Mientras desde los discursos oficiales se habla de construir paz… hay familias buscando desaparecidos y ciudadanos preparándose para marchar exigiendo seguridad.
Mientras algunos funcionarios disfrutan desde el palco… abajo, el pueblo empieza a ocupar las calles.
No estamos diciendo que todas estas protestas pertenezcan al mismo movimiento. No sería correcto. Estamos diciendo algo mucho más importante: el ciudadano sinaloense está perdiendo el miedo a organizarse, reclamar y exigir.
Y eso puede convertirse en una enorme fuerza social si aprendemos a pasar de la protesta aislada a la organización permanente.
Agua. Luz. Seguridad. Desaparecidos. Paz.
Son problemas diferentes, pero están produciendo una misma reacción ciudadana.
Por eso quizá la noticia más importante no sea solamente que volvieron a bloquear una carretera. La verdadera noticia podría ser otra:
¡EL PUEBLO YA DESPERTÓ!
Y cuando un pueblo despierta, señores gobernantes… más vale escucharlo antes de que tenga que bloquear otra carretera para hacerse escuchar.
Nos vemos mañana…pero recuerda: el 2027 nos llama!
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