Felipe Guerrero Bojórquez
La presidenta Claudia Sheinbaum dio a conocer inversiones en Sinaloa por “alrededor de 94 mil millones de pesos en obras de infraestructura carretera, portuaria e hidroagrícola”. La pregunta es: ¿y dónde están?
Se habla de la tecnificación de los distritos de riego 010 Humaya y 075 Río Fuerte, pero, hasta la fecha, no solo no se conocen avances, sino que no hay un solo productor que diga a qué hora y dónde comenzó la tecnificación.
Se ha mencionado la regeneración y el revestimiento de canales y drenes, así como la implementación de diversos sistemas de riego, como el entubado, además del uso de técnicas de presión y precisión para administrar y optimizar mejor el agua. Sin embargo, nadie ha visto, ni por casualidad, una sola compuerta automatizada con controles motorizados y sensores con telemetría para extraer exactamente el agua que se necesita.
¿Dónde está, pues, la tecnificación de la que habla la presidenta?
Pero la mandataria habló también de grandes obras portuarias en Topolobampo, mismas que concluirían el próximo año. Hablé con un renombrado habitante del puerto y me dijo: “Apenas hoy me estoy enterando de esas grandes obras que no veo por ningún lado”.
Le pedí que me hablara de una sola obra y me respondió: “Todo sigue en el papel. Se habla de la ampliación de un muelle que ni siquiera han empezado, y también de una terminal marítima que anunciaron y comenzaron desde 2022, pero que no tiene para cuándo”. ¿Y el dragado? ¿Eso lo cuentan como gran obra de infraestructura? El dragado es mantenimiento y debe ser rutinario, me explicó.
También contacté a un conocido productor de Escuinapa para que me hablara de la presa Santa María. Esta obra no funciona: quedó a medias. Terminaron el vaso, pero la infraestructura para los sistemas de riego fue un fiasco, señaló enfático. Los sistemas de canales y tuberías prácticamente se desbarataron, y la empresa constructora no se hizo cargo de las deficiencias.
Esa empresa y el propio Gobierno federal dejaron “mañosamente” pasar el tiempo para que venciera su responsabilidad de reponer la obra necesaria para el funcionamiento del distrito de riego. No pagaron un cinco y así dejaron todo: “un tiradero”.
Hoy, los productores dicen que la presa es como tener carne en la vitrina, pero no contar con la llave para sacarla. No solo eso: cuando exigieron que se rindieran cuentas sobre la millonaria inversión, cuyos resultados han sido nulos hasta ahora, resultó que la aplicación de los recursos, su monto y sus detalles quedaron reservados por diez años “por motivos de seguridad nacional”.
En cuanto a la presa Picachos, hace 20 años que fue construida. La administración de López Obrador, en el papel, le destinó muchos millones de pesos al sistema de riego, pero su operación quedó atorada, de modo que funciona al treinta por ciento.
Y así por el estilo. Los anuncios de obras van y vienen. Unas aún están proyectadas, como los trenes o vagones turísticos que cubrirían la ruta de Mazatlán a Los Mochis. Otras, de plano, desaparecieron sin explicación alguna, como el ferry de Mazatlán a las islas Marías. ¿Qué ocurrió? La 4T es extraordinaria para ocultar información. O no transparentarla.
También se informó sobre millonarias inversiones para modernizar las carreteras, pero lo que uno ve es asfalto y pavimentos destruidos; rúas que tienen años sin recibir mantenimiento.
Se informó también que en Mazatlán se impulsan proyectos de energía. ¿Energía? ¿En una ciudad donde a cada rato se interrumpe el servicio eléctrico? ¿Dónde está ese proyecto, quién lo impulsa y cuánto cuesta? Pregunté también, pero nadie supo ofrecer datos concretos.
Por otro lado, la propia presidenta presumió programas de “construcción de paz” en un estado donde la guerra no cesa. ¿Qué son esos programas? ¿Dónde y cómo se aplican? ¿Y por qué tienen costos millonarios? Y mientras la violencia sigue impune. Asesinatos, secuestros, extorsiones, drones explosivos, balaceras. Qué Bueno que hay ese tipo de programas, pero sería mejor que dieran resultados.
En fin, eso es lo que nos informan tanto el Gobierno del estado como la propia Presidencia de la República. ¿Dónde están las obras y dónde está el dinero?



