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domingo, 4 octubre, 2026

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MAREA ALTA: La Locomotora guinda, los caballos negros de Imelda y su frase matona: !Será Coordinador de la Defensa de Transformación en Mazatlán el que tenga más territorio¡

Por Rodrigo de Triana

Con la puntualidad de un gallo madrugador en granja sinaloense, antes de las 12 del día el Salón Diventare allá en El Venadillo ya estaba que no le cabía ni un alma. La militancia de Morena llegó en masa: unos movilizados, otros transportados, otros bien paseados en camiones del servicio público… y bueno, acarreados no digamos porque se oye feo, pero el chiste es que haiga sido como haiga sido, el salón lució hasta el full.

Para entrar y agarrar silla con sombra, el requisito era parejo: pasar por el obligado pase de lista. Ahí estaban los Servidores de la Nación, desplegados con una eficiencia que ni la migra en la frontera. Con libreta en mano y pluma en oreja, su chamba recordó a la de los célebres «polleros», pero en versión tropicalizada y con viáticos del bienestar: subir a la tropa al camión, pasarles lista, llevarlos al evento, garantizarles el lonche y regresarlos a su casita sanos, salvos y bien apapachados. ¡Faltaba más!

La pasarela de las «corcholatas»

Adentro del recinto, la maquinaria rodó con la potencia de una locomotora. Todo un escenario diseñado a la medida para Imelda Castro Castro, a quien de diente para afuera llaman «Coordinadora de la Defensa de la Cuarta Transformación y Soberanía en Sinaloa» (¡salud con ese mareador de cargo!), pero que todos saben que se traduce en aspirante a la gubernatura para el periodo 2027-2033.

Y en la puerta, la pasarela de aspirantes a la alcaldía de Mazatlán estaba al rojo vivo. Ahí andaban rozando el lomo y repartiendo sonrisas Olegaria Carrasco, los diputados Carlos Escobar Sánchez y Manuel de Jesús “El Meny” Guerrero. A estos últimos dos, por cierto, les achacan la mano milagrosa detrás de la logística que llenó el lugar. El diputado Carlos Escobar, henchido de orgullo, soltó ante los micrófonos que la unidad en Morena «no es de los dientes para afuera, sino de carne y hueso», mientras señalaba complacido al mar de gente apeñuscada.

El «caballo negro»

Pero el drama de telenovela política ocurrió afuera. La alcaldesa de Mazatlán, Estrella Palacios, en su papel de «primera morenista del municipio», apretó el paso y casi se descalabra para abrirle la puerta a la camioneta de Imelda Castro. El objetivo era claro: ganar el primer saludo y salir en la foto oficial, porque en la carrera por la reelección el que se duerme se lo lleva la corriente.

La sorpresa cayó cuando de la misma camioneta de la senadora bajó nada más y nada menos que el ingeniero Juan de Dios Garay. ¡Sopas! El aventón no pasó desapercibido para la palomilla de reporteros: ¿Acaso el académico de la UAS es el «caballo negro» consentido de la Coordinadora? ¿Dónde quedó aquello de que la pista estaba pareja para todos? En la política sinaloense las señales no se leen, se deletrean, y ese raid en camioneta refrigerada olió a dedazo a kilómetros de distancia. Pero hay otro dato, dicen que las ausencias también se notan, y esa es la de otro probable personaje que debe ser visto como otro caballo negro: hablamos del exalcalde Édgar González, de quien se dijo comió a solas con la senadora con licencia después del evento.

La frase matona: ¡Cha-cha-chán!

Para capear el temporal y calmar los ánimos de las corcholatas despechadas, Imelda soltó la clásica salida diplomática: que si Escobar, que si «El Meny», que si Olegaria, Estrella o Garay, Morena tiene en Mazatlán «cuadros como para tirar para arriba». Pero el verdadero bombazo llegó justo al cierre de su discurso, cuando la Coordinadora agarró viada, miró fijo al auditorio y soltó la frase matona que dejó helado a más de uno:

«¡El próximo Coordinador de la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía será el que tenga más territorio!»

¡Cha-cha-chán! Música de suspenso para los suspirantes. Con esa sola pedrada, Imelda les dejó claro el mensaje: se acabaron los apapachos en camioneta, las fotos bonitas y los discursos de café; el que quiera la candidatura a la alcaldía va a tener que desgastar la suela, caminar la colonia y sudar la camiseta. Traducción para la palomilla política: a gastar suela, muchachos, porque el escritorio no da votos.

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