Dicen que es Paloma
y se ponen nerviosos
los veo desde la loma
se me hacen chistosos
Armando Zamora Canizalez
Del penal de El Castillo a los penales del 2027
La palabra penal viene del latín poenālis, derivado de poena: pena o castigo. Su raíz remite a la sanción; por eso la usamos para hablar de leyes, prisiones y, en el fútbol, de un tiro que castiga una falta.
Un dato curioso: el penal se incorporó a las reglas del fútbol en 1891. Es decir, los futbolistas llevan más de un siglo tratando de evitarlo… mientras algunos políticos parecen entrenarse para provocarlo a su favor.
En Sinaloa, la palabra nos lleva primero a una tragedia: los acontecimientos del penal de El Castillo, en Mazatlán. Los hechos del jueves y viernes dejaron doce fallecidos, entre ellos un niño de dos años que estaba de visita.
Aquí se requieren explicaciones y responsabilidades. ¿Cómo entraron las armas? ¿Quién vigilaba a quienes debían vigilar? ¿De qué sirve anunciar que todo está “bajo control” si después vuelve a correr la sangre?
Mientras las familias sufren y la ciudadanía exige seguridad, en la cancha política ya hay quienes se acomodan para cobrar sus propios penales rumbo al 2027.
En MORENA habrá que ver si la candidatura se disputa con reglas conocidas o si el árbitro recibe instrucciones desde el palco. Porque una cosa es levantar la mano y otra que desde arriba decidan quién cobra, quién se queda en la banca y quién debe aplaudir aunque lo hayan dejado fuera.
Pero la oposición tampoco puede presumir que juega limpio solamente por vestir otra camiseta.
Se escucha con fuerza el comentario de que Alito Moreno podría cobrar un penal colocando a nuestra paisana Paloma Sánchez como candidata de una eventual alianza a la gubernatura. Es una versión que circula, no una decisión confirmada; pero basta mencionarla para que algunos que se consideran con mayores méritos empiecen a mirar de reojo al árbitro.
¡Qué curioso! Todos hablan de unidad… hasta que imaginan que la candidatura puede llevar otro nombre.
Entonces aparecen las trayectorias, los sacrificios, las encuestas y aquella conocida reclamación: “¡A mí ya me toca!”.
Como si gobernar Sinaloa fuera cobrar una tanda.
Por eso nuestra insistencia: que se sienten a la mesa las dirigencias de los partidos de oposición, las y los aspirantes y representantes de la sociedad civil, para acordar un método claro que satisfaga a todos y todas.
Primero las reglas. Después los nombres.
Porque si cada aspirante llega con su propio árbitro, su balón y una encuesta donde casualmente siempre gana, aquello terminará en pleito de vestidor.
Y cuidado con la fauna de acompañamiento: esos personajes que rodean al aspirante, le celebran cualquier ocurrencia y confunden una mesa llena de amigos con un estado entero dispuesto a votar por él.
Son especialistas en decir: “¡Vas arrasando, jefe!”. Aunque fuera de la mesa nadie se haya enterado de que ya empezó el partido.
Algunos hasta se sienten directores técnicos: reparten posiciones, vetan ciudadanos y deciden quién puede acercarse al candidato. ¡Todavía no ganan la elección y ya están repartiendo el gobierno!
Si los partidos políticos quieren reciclar las viejas prácticas, están condenados a la derrota. Y si los aspirantes insisten en rodearse de la misma fauna de acompañamiento, después no chillen.
El aplauso de los de siempre no llena las urnas.
Primero Sinaloa y después los partidos.
Porque el penal más caro del 2027 sería que la oposición, teniendo la oportunidad de construir un equipo, terminara metiéndose un autogol.
Y algunos de los pretensos terminará vagando como alma en pena.
Nos vemos mañana… pero recuerda: el 2027 nos vemos mañana llama!



