Por Rodrigo de Triana
La columna de ayer levantó olas, y de las pesadas: las reacciones no se hicieron esperar contra el cuestionado modelo de vocería que rodea a la Gobernadora Interina, Graciela Domínguez Nava, justo cuando el estado atraviesa por tiempos de fuertísima crisis de inseguridad y asfixia económica.
Dicen los que conocen las tripas del palacio que la estrategia actual se parece bastante a la del mismísimo emperador Nerón: sacar el arpa y ponerse a tocar armonías mientras el estado arde.
El estratega del naufragio
Al frente de este curioso aparato de comunicación despacha un personaje a quien en los pasillos ya bautizaron con un apodo que infunde pánico: el ‘Torpedo’ Chacón —para mejores señas, Cuauhtémoc Chacón Mendoza—. Y no precisamente por certero o brillante, sino por su impecable efectividad para hundir barcos: todo lo que toca se va al fondo.
Las malas lenguas recuerdan muy bien su hoja de vida:
El antecedente mazatleco
Fue el mismo genio del marketing político que le coordinó la campaña a la gubernatura a un conocido panista del puerto, por allá en el 2016. La agarró con su cliente liderando cómodamente las encuestas y, tras sus fabulosas «estrategias», lo entregó sepultado en el conteo final.
El fuego amigo contra Imelda
Ahora, los señalamientos apuntan a que estaría usando recursos públicos para dinamitar nada menos que a Imelda Castro. ¡Hágame usted el favor! Fuego cruzado y con factura al erario.
Narrativa cero, facturación al 100
El diagnóstico interno es lapidario: el ‘Torpedo’ no solo trae la misión de hacer volar en pedazos las aspiraciones de Imelda, sino también la gestión de la propia Graciela Domínguez.
En medio del clima más crítico para Sinaloa, la comunicación oficial brilla por su incapacidad para construir una narrativa empática y eficaz. Pareciera que la consigna es dejar correr el agua hasta que la presión de los sectores económicos y civiles haga estallar el gabinete y exija la renuncia o destitución.
Pero eso sí: para lo que sí ha resultado un as de la eficiencia es para la ingeniería financiera familiar.
El truco de la prima
Cuentan los enterados que miles y miles de pesos de presupuesto público están terminando en los bolsillos del clan a través de la empresa de una de sus primas: Dora Clarisa Mendoza. Una compañía que, ¡oh, casualidad!, cambió repentinamente su giro comercial de negocios inmobiliarios a venta de publicidad y propaganda para poder facturar a gusto.
Marejada abajo
Por cierto, ha sido el único funcionario al que ya le documentaron la compra de un vehículo recreativo 4×4 en una suma superior a los 600 mil pesos… en puro efectivo. Cash.
A estas alturas, la ASE y la Fiscalía General de Justicia ya deberían estar tomando atenta nota de estos asuntos.
¿Llegará la orden de desactivar al Torpedo o dejarán que termine de mandar al fondo el barco completo con Graciela, Imelda y hasta la prima Dora Clarisa adentro?
Ya veremos qué tanto aguanta la nave.
Encuestas ‘dopadas’ y caminantes de banqueta
Las palabras retumbaron fuerte desde el Consejo Nacional de Morena. Alfonso Durazo, presidente de dicho órgano, y la dirigencia guinda, soltaron un misil con coordenadas de alta precisión que más de un aspirante y “aspiranta” sintió impactar directo en el flotador.
Palabras más, palabras menos, Durazo reconoció lo que en los cafés y en las esquinas de los distritos era un secreto a voces: hay quienes arrasan en las encuestas no porque el pueblo los ame, sino porque pagan para figurar. Un “incentivo perverso” —dijo— que infla una preferencia tan artificial como la sonrisa de un candidato en campaña.
A la alusión no le sobra ni una coma. Cayó como anillo al dedo para la marejada de suspirantes que buscan amarrar distritos locales, federales o una presidencia municipal. Esos que ya se sienten coordinadores o virtuales candidatos porque tienen la pauta digital inundando las pantallas del electorado, mientras en el terreno real no se han desgastado ni un par de tenis.
“Aquel que, en lugar de ir a trabajar a nivel de base, se dedica a pagar medios para incrementar ficticiamente su potencial electoral, no sirve a la causa”, sentenció Durazo.
Traducido al lenguaje de banqueta: la mercadotecnia no reemplaza a la mística. De nada sirve contratar agencias de growth hacking, pagar miles de pesos en granjas de bots o andar en la pasarela mediática si en la colonia no te conocen ni los perros.



