POR RODRIGO DE TRIANA
Este viernes 28, la presidenta Claudia Sheinbaum aterrizará en tierras sinaloenses y, para no perder la costumbre de la casa, quiere que el sol de Mazatlán le pegue de frente en una «Mañanera» con sabor a marisco y blindaje castrense en la Tercera Región Militar.
El «Tour del Bienestar» (y del control de daños) Dicen los que saben que, por como viene la agenda, la «Doctora» no viene solo a tomarse la foto con el Faro de fondo para el Instagram presidencial.
Trae bajo el brazo la receta de los Programas de Bienestar, a ver si con eso logra «calmar las aguas» en un estado que, últimamente, ha tenido más sacudidas y «movimiento» que la pista de baile del Muchacho Alegre en pleno Carnaval.
Mazatlán será el epicentro. Se confirma que la sede será la base militar; ya saben, donde manda Capitana (o en este caso, Comandante Suprema), no gobierna marinero… Tras el show nacional, hará una «escala técnica» en la capital para hablar de salud.
Esperemos que el convoy presidencial traiga suficientes aspirinas de cargamento, porque el dolor de cabeza que ha tenido el gobernador Rubén Rocha Moya con los temas de inseguridad no se quita ni con una consulta de «Salud Casa por Casa» ni con tres dosis de paracetamol.
La gira también tocará base en San Ignacio, donde Sheinbaum busca demostrar que su gobierno llega hasta esos rincones donde, hasta hace poco, el pavimento era considerado un «mito urbano» o una leyenda para asustar a los constructores.
¿Espaldarazo o jalón de orejas?
La gran duda que recorre los pasillos del tercer piso en Culiacán es el verdadero tono de la visita: ¿Viene a darle el «empujoncito» de confianza al Góber para que no se nos caiga, o viene a leerle la cartilla mientras desayunan un chilorio de Mocorito?
En política, a veces el abrazo más fuerte es el que se da justo antes de pedir la cuenta.
Lo cierto es que, si no hay cambios de última hora —porque ya ven que en este segundo piso de la transformación la agenda es tan firme como una gelatina olvidada en pleno Malecón—, el viernes tendremos función estelar desde la Perla del Pacífico.
¡Firmes! Porque la clase política sinaloense, experta en el arte del «quedar bien», estará volcada en Mazatlán desde mañana jueves. Saquen los trajes de lino y el bloqueador, que la marea viene alta.

EN LA UAS, MADUEÑA APUESTA A ESTIRAR LA LIGA PRESPUESTAL
La UAS y su «dieta» de austeridad Mientras la política estatal se concentra en el puerto, en la capital la UAS anda estrenando faja.
El rector Jesús Madueña salió ayer ante el Consejo Universitario a presumir su «Reingeniería Integral», un plan que suena muy técnico pero que en lenguaje de a pie significa que la universidad está en una dieta de austeridad tan rigurosa que hasta los directores tienen prohibido pedir un café de más.
Con el «modelo 50/50» —mitad en el aula y mitad en la pantalla— y la fusión de escuelas, la autonomía busca estirar el presupuesto como liga, apostándole a que la transparencia sea el bálsamo que cure ese «bache financiero» que ya parecía socavón.

¿Saneamiento o malabarismo académico?
La apuesta para este 2026 es clara: pagar la nómina, la luz y el agua antes de que se apague el último foco. Madueña dice tener la «calidad moral» para exigir recursos porque ya «hicieron la tarea» que se debió hacer hace décadas, incluyendo meterle mano al espinoso tema de las jubilaciones.
Lo curioso es que, entre fusiones de facultades y planes maestros al 2029, la demanda de fichas para las prepas sigue volando; parece que, a pesar de los nubarrones financieros y las auditorías que no dan tregua, los sinaloenses siguen confiando en que la Rosalina aguanta cualquier marejada.



