InicioColumnasCHISPAZO/Oposición dividida: La mejor aliada del régimen

CHISPAZO/Oposición dividida: La mejor aliada del régimen

Felipe Guerrero Bojórquez

(Fotografía: El Financiero)

Quizá el PRI ya no tenga los créditos políticos suficientes para que el PAN y Movimiento Ciudadano lo consideren un socio digno de una alianza electoral. Pero, paradójicamente, el deteriorado tricolor también se ha convertido en la coartada perfecta para que los otros partidos justifiquen su decisión de competir por separado, bajo el argumento de fortalecer su propio crecimiento.
Al menos eso es lo que indican, hasta ahora, las posturas públicas del PAN y de MC: no establecer alianza entre ellos ni con el PRI. En el discurso sostienen que pueden competir solos e incluso disputarle posiciones a Morena. En los hechos, sin embargo, esa decisión implica renunciar a una gran coalición opositora cuyo objetivo central sería impedir que el oficialismo siga sosteniendo sus decisiones en la mayoría calificada del Congreso.
Si PAN, MC y PRI terminan caminando cada uno por su lado en la contienda electoral del próximo año, el principal beneficiario será Morena. La fragmentación opositora reduce los riesgos del partido gobernante de perder espacios de poder, ya sea en gubernaturas, diputaciones federales, congresos locales o alcaldías.
¿En qué confían entonces el PAN y Movimiento Ciudadano?
Es cierto que ambos descalifican la figura de Alejandro “Alito” Moreno como dirigente del PRI, con razón o sin ella, pero tampoco sus propios liderazgos están libres de cuestionamientos. En el caso de MC, persisten los señalamientos sobre sus constantes coqueteos con el poder a través de la influencia de su verdadero operador político, Dante Delgado.
En el PAN, la situación tampoco es menos compleja. Su dirigente, Jorge Romero, sostiene un discurso prudente hasta el exceso frente al régimen, muy lejos de las críticas
directa y argumentada que en su momento, y actualmente, plantean figuras como el Senador Ricardo Anaya. Y mientras desde la dirigencia nacional se habla de oposición, en varios estados donde gobierna Morena dirigentes panistas han terminado pactando o colaborando con esos gobiernos, como ocurre en Sinaloa.
Así, el discurso opositor termina chocando con la realidad de sus propias conductas.
¿De verdad creen los panistas que el descontento social se canalizará automáticamente hacia sus candidatos? Más aún cuando en muchos casos esos candidatos parecen seleccionados no para confrontar al poder, sino para servir como paleros o comparsa.
Movimiento Ciudadano, por su parte, insiste en reivindicar su identidad “ciudadana”. Pero mientras siga justificando apoyos a iniciativas del oficialismo bajo el argumento de que “son buenas para la sociedad”, continuará alimentando la sospecha de que su independencia es más táctica que real.
Y en medio de esa ambigüedad política, la ciudadanía observa una oposición incapaz de ofrecer respaldo firme frente a dos problemas que golpean todos los días: la violencia que se expande y la economía que comienza a resentirse en los bolsillos de la gente.
El PAN y MC dicen que irán solos, pero no explican con claridad por qué. Cuando se les pregunta, predominan las evasivas, las hipótesis y los cálculos.
Del PRI, en cambio, el diagnóstico es conocido: un partido atrapado en las manos de un dirigente acusado de haberlo dividido. Alejandro Moreno carga con el señalamiento de haber provocado una desbandada histórica de militantes; muchos de ellos hoy sin partido y otros refugiados en Morena, donde curiosamente fueron absueltos del antiguo estigma de neoliberales y corruptos.
Al final, sobre las múltiples crisis que enfrenta el país, la sociedad mexicana parece padecer una más: la ausencia de una oposición seria.
Una oposición que, en lugar de construir un verdadero contrapeso frente al poder, parece más preocupada por fortalecerse cada quien por su lado… aun cuando, en ese intento mezquino, termine beneficiando precisamente a quien dice combatir.
Y es que en política hay una verdad elemental que rara vez falla: cuando la oposición se divide, el poder tiende de manera natural a fortalecerse y, de paso, a presionar, cooptar y negociar con candidatos disque opositores.. y les deja los votos necesarios para legitimar el proceso y al régimen mismo.
Esa es la oposición con la que se cuenta hasta ahora, y ese es el régimen al que le ha funcionado muy bien que, de un día para otro, aparezcan opositores en las filas de Morena. Claro, tampoco ha batallado mucho.

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