Por RODRIGO DE TRIANA
En el circo político de Mazatlán, hay dos pistas y dos funciones diferentes ocurriendo al mismo tiempo. Pero lo más interesante no es lo que dicen, sino desde dónde lo dicen.
La Visión del Mostrador: Guillermo Romero Rodríguez
De un lado tenemos a Guillermo Romero, vicepresidente de Turismo de Canaco. Aquí no estamos hablando de un improvisado o de alguien que vive del presupuesto. Romero habla con la autoridad de quien tiene las llaves de su propio hotel en la mano.

Él no necesita que un asesor le pase una tarjeta con datos: él ve las reservaciones canceladas, él escucha el miedo de los huéspedes que llegan pálidos por el susto de la carretera y él siente el bajón en las cajas registradoras.
Su «calidad moral» viene de que sus negocios dependen de la realidad, no de la publicidad. Si él dice que el turismo carretero cayó un 14%, es porque lo está viviendo en carne propia.
La otra Visión de la ficción
Del otro lado, en el mundo de caramelo, aparece Mireya Sosa Osuna, la titular de Sectur. Su papel es muy distinto: ella es la encargada de que sus jefes siempre se vean bien.

Mireya maneja los datos «a conveniencia», esos que le soplan al oído desde las oficinas estatales para que el informe trimestral brille como el sol de mediodía. Su trabajo no es decir la verdad, sino vender una marca.
Mientras el hotelero se preocupa por la seguridad en las rutas, ella se preocupa por que el hashtag de la campaña se vea bonito en redes sociales. Ella no pierde dinero si el turista no llega; ella solo pierde puntos en su evaluación de desempeño si el adorno de las cifras no pega en el colectivo.
El Choque de Realidades
| El Contraste | Guillermo Romero (Canaco) | Mireya Sosa (Sectur) |
| Origen del dato | El mostrador de su hotel y el comercio real. | El «teleprompter» que le dictan sus jefes. |
| Preocupación | Que el turista llegue vivo y con confianza. | Que la «derrama» suene a récord Guinness. |
| Calidad Moral | Alta. Arriesga su capital | Burocrática. Cuida la silla y el humor del jefe. |
| Realidad | Perdimos al cliente que viene en troca. | Somos «globales» porque salimos en un espectacular en Dallas. |
Conclusión para el ciudadano: La confrontación de dos mundos es clara: tenemos a un empresario que cuida el patrimonio de miles de familias contra una funcionaria que cuida el maquillaje de la administración.
A Mireya Sosa le soplan al oído que «todo va bien», pero a Guillermo Romero le «sopla» el viento de la realidad cada vez que un cliente de Durango prefiere quedarse en su casa viendo la tele por miedo a la carretera.
Al final, el bolsillo sabe a quién creerle: al que paga el seguro social o a la que lee tarjetas informativas con datos cargados de imaginación.

¡Aguas con el «Combo de las Blondies»!
Y como si el horno no estuviera para bollos, en un rincón del Fraccionamiento Los Portales se dio un encuentro donde se dio la reaparición de la legendaria María Elena Gómez Pineda, nuestra eterna “Güera Guerrillera”, en versión remasterizada.
Y miren que no volvió para intercambiar recetas de cocina. Reapareció como invitada en un acercamiento de maestros y vecinos de este fraccionamiento con la diputada Paola Gárate del PRI.
¿Sería este encuentro el empollamiento del relevo generacional más ruidoso y rubio del año?
Las dos «Güeras» en acción:
Por un lado, la fundadora de colonias que se enfrentó a gobernadores cuando muchos políticos actuales ni sabían qué era una sección electoral. María Elena, la operadora estrella, demostró estar «vivita y coleando», lista para sacar las banderas y reverdecer laureles en las calles que ella misma ayudó a fundar.
Por el otro lado, Paola Gárate parece haber encontrado a su alma gemela de batalla. Paola se ha ganado su lugar con discursos que prenden más rápido que un cohete de feria, conectando con todas las clases. Dicen que ambas «cojean de la misma pata»: esa que no se cansa de caminar la calle y soltar verdades sin filtro contra el oficialismo.
¿Hacia dónde apuntan?
La reunión no fue solo para tomar café. Se rumora que Gárate anda «midiendo el agua a los camotes» para una candidatura mayor. ¿Y quién mejor para pulsar el terreno que esa experta en «urbanismo improvisado» —así le dicen ahora a las invasiones en estos tiempos estelares de la 4T— que conoce cada bache y cada rincón de Mazatlán?
El nuevo «Power»:
María Elena pone el colmillo y el territorio; Paola pone la narrativa actual y la irreverencia legislativa. Juntar a estas dos mujeres es una jugada audaz que pondría a cualquier operador político a sacar la calculadora y el rosario. La «Güera Guerrillera» ya avisó: está de vuelta y no viene a pedir permiso para pasar.
¡El mitote en la política mazatleca se puso de a peso!



