WASHINGTON D.C. – En una sorpresiva declaración desde el Despacho Oval, el presidente Donald Trump redobló su presión contra el gobierno de Cuba, asegurando que tendría el “honor” de tomar el control de la isla, a la que describió como una nación en ruinas.
Sus palabras llegan en un momento crítico para el país caribeño, que este lunes sufrió su sexto apagón nacional en los últimos 18 meses, dejando a millones de personas sin electricidad y paralizando casi por completo la actividad económica.
Durante una comparecencia ante la prensa, Trump utilizó un lenguaje directo para referirse al futuro de la soberanía cubana:
«Quiero decir liberarla, o tomarla. Creo que puedo hacer lo que quiera, si quiere que le diga la verdad”, afirmó el mandatario.
Describió a Cuba como una “nación fracasada” que se encuentra “muy debilitada” por la falta de recursos. “No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada”, sentenció, aunque no escatimó en elogios para la geografía del lugar, calificándola como una “isla hermosa”.
El presidente confirmó que su administración mantiene conversaciones con el régimen de La Habana, sugiriendo que el colapso energético y económico es la ficha de cambio para un posible acuerdo de “toma de control amistosa” (friendly takeover).
La situación en Cuba es desesperada. La estrategia de «asfixia total» implementada por la Casa Blanca, que incluye un férreo bloqueo a los suministros de petróleo tras la caída del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela a principios de año, ha dejado a la isla sin su principal salvavidas energético.
A pesar de que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha manifestado recientemente su disposición al diálogo para buscar soluciones, la postura de Trump parece no admitir medias tintas, condicionando cualquier alivio a la salida del poder del actual régimen.



