Jesús Ricardo Puente fue capturado tras la ejecución de cateos simultáneos en los municipios de San Pedro Garza García, Monterrey, Escobedo y Salinas Victoria.
La organización criminal utilizaba un entramado de más de 40 empresas fachada para simular servicios logísticos, de transporte y energía, evadiendo impuestos de gran calado.
Monterrey, Nuevo León. En un golpe estratégico contra las redes de defraudación fiscal que operan en los sectores industriales del norte del país, autoridades federales desarticularon una célula clave de la organización delictiva autodenominada “Los Petrofactureros”. Durante el operativo, desplegado en la zona metropolitana de Monterrey y municipios periféricos, se logró la captura de Jesús Ricardo Puente, señalado como uno de los principales operadores financieros de la red.
La investigación de la Fiscalía General de la República (FGR) dejó al descubierto un sofisticado esquema de evasión de impuestos y lavado de dinero que utilizaba decenas de empresas fantasma para simular operaciones millonarias, principalmente enfocadas en los ramos energético y de combustibles.
Operativo simultáneo en Nuevo León
El desmantelamiento de este brazo operativo se consolidó tras cumplimentarse órdenes de cateo emitidas por un juez federal. Elementos de la Policía Federal Ministerial (PFM), en coordinación con peritos de la institución, intervinieron de manera simultánea en cuatro inmuebles ubicados en los municipios de:
San Pedro Garza García
Monterrey
General Escobedo
Salinas Victoria
Fue en estos puntos donde se logró la detención de Jesús Ricardo Puente, además del aseguramiento de material documental y tecnológico que vincula directamente al sospechoso con el diseño de las estrategias fiscales ilícitas.
El «Modus Operandi»: Gigantes de papel en el sector energético
De acuerdo con las carpetas de investigación federales, «Los Petrofactureros» operaban a través de un entramado integrado por personas físicas y morales vinculadas a más de 40 empresas utilizadas para simular actividades comerciales.
El sello distintivo de esta organización era su especialización: a diferencia de las factureras comunes, este grupo vendía comprobantes fiscales apócrifos simulando contratos de gran escala en los sectores logístico, energético y de transporte de carga y combustibles.
Las auditorías e indagatorias fiscales demostraron que ninguna de las más de 40 corporaciones investigadas contaba con la infraestructura física real, activos, personal técnico, flotillas de transporte ni terminales de almacenamiento para proveer los servicios que facturaban por montos millonarios.
Evaporación de impuestos y lavado de dinero
El propósito central de «Los Petrofactureros» era proveer a empresas reales del ramo de los hidrocarburos y la logística de herramientas para simular gastos deducibles y evadir el pago de impuestos especializados, debilitando la recaudación de la Hacienda Pública en áreas clave de la economía. De igual manera, el esquema permitía el blanqueo de capitales, otorgando una apariencia de legalidad a recursos de procedencia ilícita ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Jesús Ricardo Puente fue puesto a disposición del Ministerio Público de la Federación para determinar su situación jurídica, mientras las autoridades federales continúan con el rastreo de las cuentas bancarias vinculadas a la red y de los contribuyentes que utilizaron estas facturas falsas.



