Mazatlán, Sinaloa. – La llegada de las lluvias volvió a desnudar la fragilidad del sistema de alcantarillado en Mazatlán. Ante la ola de reportes por derrames de aguas negras que inundan las calles, la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (JUMAPAM) salió a justificar la crisis asegurando que han tenido que «duplicar» sus maniobras de desazolve, volcando la responsabilidad del colapso en la propia ciudadanía.
Según el organismo operador, los reportes por desbordamiento de pozos de visita y registros de banqueta se han disparado en la última semana, obligándolos a elevar de 8 a hasta 16 acciones de limpieza por distrito, lo que representa cerca de 50 trabajos diarios en todo el municipio para intentar contener las aguas residuales.
A pesar de que el problema del drenaje es histórico en el puerto, la Gerencia de Operación de JUMAPAM insistió en que las saturaciones actuales no se deben a una falta de infraestructura adecuada o mantenimiento preventivo a tiempo, sino a dos factores principales:
La acumulación de basura en el sistema y los ciudadanos que conectan sus desagües pluviales directamente a la red de drenaje sanitario.

Mientras la zona urbana truena por los derrames, en la zona rural la Jefatura de Zonas Foráneas apenas empieza a coordinarse con síndicos y comisarios para limpiar fosas sépticas antes de que las filtraciones de lluvia provoquen más rebosamientos.
El exhorto de siempre
Como ya es costumbre ante cada temporada de precipitaciones, el organismo paramunicipal cerró su postura lanzando un llamado enérgico a la población para que no tiren aceite, toallitas húmedas ni residuos sólidos al drenaje.
Sin embargo, para los mazatlecos que lidian diariamente con los malos olores y los focos de infección afuera de sus casas, las «maniobras duplicadas» de JUMAPAM parecen ser solo un paliativo temporal (un curita) para un sistema de drenaje que, año con año, demuestra estar completamente rebasado.



