Felipe Guerrero Bojórquez
Hoy voy a guardar por unas horas la política, sus pleitos, contradicciones y sobresaltos.
Tengo una razón muy personal para hacerlo.
Quiero compartir con ustedes, mis lectores de CHISPAZO, una satisfacción que significa mucho para mí: mi novela corta A TU NOMBRE, SEÑOR ya está publicada en Amazon.
Después de tantos años escribiendo sobre política, personajes y acontecimientos de la vida pública, esta vez quise contar una historia distinta.
A TU NOMBRE, SEÑOR relata la historia de Francisco Beltrán, el Panchillo, un sicario que mata convencido de que, a nombre del Señor, ajusta cuentas y ayuda a limpiar al mundo de alimañas.
Pero detrás del hombre que aprendió a matar sin remordimientos habita una culpa que ninguna bala ha podido silenciar: haber acabado con la vida de la única mujer que verdaderamente lo quiso.
Entre la violencia, la fe, el pecado y una peculiar idea de la justicia, el Panchillo carga con una contradicción que terminará persiguiéndolo: puede justificar ante Dios la muerte de los otros, pero no logra perdonarse la que lleva clavada en el alma.
Y alrededor del Panchillo aparece también otro personaje, menos visible pero igualmente inquietante: un sistema de justicia corroído, donde la corrupción y las complicidades policiales terminan confundiendo las fronteras entre quienes persiguen al criminal y quienes lo protegen.
La novela no pretende resolver esa contradicción. La pone frente al lector.
La novela está integrada por 17 capítulos breves y cuenta con el prólogo de mi amigo, el escritor mazatleco Manuel Rochín, a quien agradezco profundamente la generosidad de sus palabras.
Hoy, más que presumirles un libro, quiero compartir con ustedes una parte de mí que pocas veces aparece en mis textos políticos: la del contador de historias.
Amazon permite leer gratuitamente el inicio de la novela, hasta el capítulo II.
Los invito a conocer al Panchillo y su historia.
Y si después de asomarse a sus primeras páginas sienten curiosidad por saber hasta dónde puede llegar un hombre que pretende ajustar cuentas a nombre del Señor, los invito a continuar su lectura.
A quienes durante tantos años me han acompañado leyendo mis columnas políticas, les doy las gracias.
Y si consideran que esta historia merece encontrar otros lectores, les agradeceré mucho compartir esta publicación y la liga con sus familiares, amigos y contactos.
Hoy les entrego algo diferente.
Hoy no hubo CHISPAZO.
Hoy salió un LIBRAZO.
A TU NOMBRE, SEÑOR



