*La periodista responsabilizó al senador “de cualquier cosa que le suceda” al “ventilar” información de su vida privada
Ciudad de México.-La periodista Azucena Uresti acusó al diputado federal Gerardo Fernández Noroña de acoso y espionaje por la filtración y divulgación de datos de su vida privada, incluyendo la ubicación de su antigua vivienda.
Lo calificó como un «acumulador de mentiras» y lo responsabilizó de «cualquier cosa que le suceda» a ella o a su familia por «ventilar» información privada.
Sugirió que el diputado podría estar utilizando sus «contactos con el poder» para obtener y usar su información personal, lo que constituiría un delito de espionaje.
Esta confrontación se dio luego de que el diputado la acusara previamente de poseer un departamento de lujo, a lo que Uresti respondió pidiéndole pruebas y negando ser dueña de la propiedad, además de retarlo a debatir en su programa.
El enfrentamiento entre la periodista Azucena Uresti y el diputado Gerardo Fernández Noroña escaló rápidamente después de la denuncia de la periodista por acoso y espionaje.
La respuesta de Fernández Noroña se centró principalmente en defenderse de las críticas a su patrimonio y en intentar desviar la atención hacia la periodista:
Noroña acusó a Azucena Uresti de tener un departamento de «súper lujo» en Paseo de la Reforma (en el edificio Reforma 77), insinuando que este inmueble valía más que su propia casa, la cual había sido objeto de controversia por su valor de 12 millones de pesos en Tepoztlán.
Para sostener su dicho, el diputado difundió en redes sociales una fotografía que, según él, probaba que Uresti vivía en dicho complejo, a lo que la periodista negó rotundamente, asegurando que solo era una foto en el gimnasio del edificio y que la propiedad no era suya. La difusión de estos datos personales fue lo que la periodista denunció como acoso, hostigamiento y espionaje (doxeo), y lo que la organización Artículo 19 condenó.
El diputado, en su defensa sobre la casa de Tepoztlán, afirmó que la había adquirido de forma legítima, con sus ingresos como funcionario y mediante un crédito, y acusó a los medios (incluida Uresti) de actuar con «nula ética» al cuestionar sus bienes.
La periodista reiteró que lo grave era el acceso y uso de sus datos privados, preguntándole directamente en su programa si la estaba espiando o si había mandado a alguien a revisarla, y lo responsabilizó de cualquier riesgo.



