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domingo, 16 agosto, 2026

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Brújula Política/El Abandono de Sinaloa: El Ajedrez de Palacio Nacional/»Salen a patear las bolas al tigre»

Por Víctor Flores

El Abandono de Sinaloa: El Ajedrez de Palacio Nacional

Cuentan los que saben que la comunicación entre el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y la principal inquilina de Palacio Nacional ha entrado en una fase de enfriamiento con tintes irreconciliables. Para entender este distanciamiento, es necesario decodificar la columna de Claudio Ochoa Huerta publicada el 4 de enero en El Universal, titulada “Las últimas tres semanas en Palacio… y Acapulco”, la cual arroja indicios que no tienen desperdicio.

Es de suponer que los analistas del «Tercer Piso» en Culiacán ya habrán puesto estas señales sobre el escritorio del gobernador. Ochoa sugiere que la Presidenta no solo gobierna, sino que ejecuta una sofisticada operación de reordenamiento de poder y control de daños que ignora lealtades históricas y jerarquías estatales.

En el corazón de Palacio Nacional se gesta una estrategia que bien podría llamarse: «Sacrificar alfiles para salvar a la Reina». La prioridad ha dejado de ser la unidad del movimiento para dar paso a una supervivencia selectiva. El objetivo es blindar la figura presidencial, incluso si eso implica entregar a gobernadores y aliados.

La agenda de la purga es clara:

Relevos estratégicos: Ante los problemas de salud de Ernestina Godoy, se cocina el ascenso deBertha Alcalde a la Fiscalía General de la República, garantizando lealtad técnica absoluta. Al mismo tiempo, el envío de Estela Damián a Guerrero funciona como un misil diseñado para desmantelar el cacicazgo de Félix Salgado Macedonio y centralizar el mando.

Se pactó la tregua con el empresario Ricardo Salinas Pliego basada en una protección mediática total para la Presidenta, a cambio de dar «vía libre» para atacar al resto de los cuadros de Morena.

Se ha intensificado la vigilancia sobre el Grupo Texcoco. La mira está puesta en Horacio Duarte, vicegobernador del Estado de México, bajo la premisa de que el enemigo real está en casa. Si de pronto surgen filtraciones sobre vínculos con personajes del CO como «El Fresa», sabremos que el cerco está dando frutos.

El «Abandono Táctico»

Quizás el punto más crítico de esta agenda es para Michoacán y Sinaloa, estados en donde se activó la orden de retirar el blindaje federal a Alfredo Ramírez Bedolla y Rubén Rocha Moya. La consigna parece ser «dejarse ganar»: si Michoacán y Sinaloa se hunden en el caos, que el costo político lo paguen los gobernadores y no la marca Morena.

Es el crudo ajedrez de la sobrevivencia. En esta partida, los gobernadores de la periferia parecen haberse convertido en piezas prescindibles para salvar el centro.

“SALIERON A PATEAR LOS HUEVOS AL TIGRE”

Por fin reaccionó el morenismo en Culiacán y Mazatlán, y ayer salió a «ganar la calle». Sin embargo, no lo hizo para alzar la voz por la paz ni para exigir un alto a la violencia que diariamente cobra vidas y mantiene hundida la economía local. Tampoco marcharon para frenar las desapariciones forzadas ni para protestar por el desabasto de medicamentos que asfixia a las clínicas y hospitales del sector salud.

Es lamentable que haya sido la figura del dictador Nicolás Maduro —y no las causas que verdaderamente laceran a los sinaloenses— lo que los arrancó de la comodidad de sus poltronas. Si la intención era «enseñar el músculo» y demostrar control de masas, el resultado fue penoso: la convocatoria dio lástima.

En el portal de Noroeste, el pulso ciudadano fue letal. Un lector identificado como Juan Carlos resumió con ironía la escasa asistencia a las movilizaciones contra la detención del dictador venezolano: “Junté más gente yo cuando me caí de mi bici”.

Desde el graderío digital, el sentimiento fue de rechazo absoluto hacia este sector del partido guinda:

Paola Hg: “Ya no se sabe si tenerles lástima o reírse de ellos. Ojalá así salieran a ayudar a las madres buscadoras y a la sociedad que exige paz en el estado”.

Gabriel Tirado: “Le están pateando los huevos al verdadero ‘tigre’”.

Delia Castellanos: “¡Payasos! Protestan por algo que pasó en Venezuela, sin ser venezolanos y cuando eso alegra a los propios venezolanos. ¿Y Culiacán pa’ cuándo, apá?”.

No cabe duda que detrás de estas marchas hay contraste brutal y políticamente costoso.

Mientras Culiacán y Mazatlán exigen a gritos una estrategia de seguridad que devuelva la tranquilidad a sus calles, la dirigencia morenista prefiere desgastar su capital político en una defensa ideológica trasnochada de un régimen ajeno.

Este «extravío de prioridades» no solo evidencia una desconexión total con el sentir sinaloense, sino que profundiza la herida: el ciudadano se siente abandonado por quienes, debiendo gestionar la crisis interna, optan por el espectáculo internacional.

Al final, el mensaje para el electorado es devastador: en la agenda de la 4T local, la supervivencia de un dictador en el extranjero pesa más que la angustia de una madre buscadora o la quiebra de un comerciante en el centro de Culiacán.

 El «tigre» al que aluden en las redes no está en Caracas; está aquí, y ya empezó a mostrar los dientes.

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