Felipe Guerrero Bojórquez
La presidente Claudia Sheinbaum presentó hoy los “avances” del sistema de salud. Según el informe oficial, el IMSS y el ISSSTE reportan más consultas y más cirugías en 2025.
Y uno se pregunta, con todo respeto y un poco de risa nerviosa: ¿Avances? ¿Cuáles avances?
Porque en la vida real, esa que no sale en la tele mañanera, las cirugías se programan para dentro de un año o año y medio… si el paciente aguanta vivo hasta entonces. Eso, claro, en el mejor de los casos.
¿Consultas? Sí, hay consultas… para que el doctor te recete lo que no hay en la farmacia del hospital y termines comprándolo tú, si puedes. Y si no puedes, pues que Dios te acompañe.
¿Es neta, presidenta? ¿De verdad cree en esos datos que nada tienen que ver con lo que pasa en el IMSS, el ISSSTE y ese experimento raro llamado IMSS-Bienestar, donde nadie sabe dónde empieza el modelo ni mucho menos dónde termina… pero sí saben todos que medicinas no hay y cirugías mayores menos?
Para conocer la verdad no hay que consultar burócratas, hay que preguntarle a la gente.
¿No le llegan, Señora Sheinbaum, videos, fotos, audios donde los hospitales parecen zonas de guerra?
Camillas en los pasillos, enfermos amontonados, urgencias desbordadas.
Y a los “menos urgentes” los acomodan en el piso, sosteniendo frascos de suero como si fueran globos de feria.
Eso sí, el combo universal nunca falla:
naproxeno y paracetamol para todo.
Da igual si es infección, fractura, cáncer o susto.
Las medicinas que sí sirven… esas no existen en el hospital, pero mágicamente aparecen en las farmacias privadas de enfrente.
Milagros del mercado, pues.
Médicos y enfermeras ya se volvieron insensibles, no por maldad, sino porque ya están hartos y prefieren caminar por entre los escombros.
Esto no es propaganda neoliberal ni cuento derechista. Es realidad pura.
Pero mejor que se la cuenten los pacientes, no los funcionarios. Es más, facilísimo: Hagan una encuesta nacional a derechohabientes.
Pregúntenles qué opinan del sistema de salud, a ver si sale “Dinamarca” en alguna respuesta. Porque seamos serios:
¿Alguien cree que los altos funcionarios de la 4T se atienden en el sistema público? ¡Por favor! Como decía la abuela: ¡Pitos calabaza! Puros cuentos.
La presidente anda más enredada que una piola de pescador.
Trump la trae de la cola con seguridad y economía, y sus secretarios de Salud, gobernadores y burócratas le dicen
lo que ella quiere oír…y ella lo repite en la mañanera como disco rayado institucional.
Rollo tras rollo. Como aquél que, sin sonrojarse, nos dijo que ya estábamos mejor que Dinamarca.
Hoy la historia se repite: mismo libreto, distinto actor.
Si los que mandan en este país no tienen remedio, mucho menos lo tendrá el sistema de salud.
Es la neta.



