ROCHA: DEL “NO ESTÁS SOLO” A RECOLECTOR DE FIRMAS.
Felipe Guerrero Bojórquez.
El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, llama a no politizar la revocación de mandato, pero al mismo tiempo descalifica a los ciudadanos que la promueven y les dice: «Como estoy seguro que no son capaces de reunir el número de ciudadanos que se necesitan para pedirla, me ofrezco a buscar la manera para que los junten”, dijo en tono picueco.
Y esa petición ciudadana se da justo en el contexto de crisis de gobierno, y en medio de la indignación social por la violencia imparable que azota Sinaloa. Por eso a quien más conviene partidizar la llamada revocación de mandato es precisamente al mandatario, porque sabe que la estructura de MORENA funcionaría para detener cualquier intento en su contra, ya sea de ciudadanos o adversarios políticos.
La revocación de mandato en ese sentido es la mejor arma que tendría el gobernador Rocha para legitimarse, de nuevo, a través de los padrones de beneficiarios de los diversos programas de bienestar. Le caería como anillo al dedo. Por eso, de manera retadora, lanza el mensaje de que él mismo le entraría a la recolección de firmas.
Sin embargo mientras la crisis de inseguridad siga en buena parte de Sinaloa, es probable que muchos ciudadanos firmen con los ojos cerrados la petición de revocación de mandato, sobre todo porque en las última encuestas de evaluación de gobernadores, de haber ocupado siempre los primeros lugares, el gobernador Rocha no solo ha salido reprobado, sino que se fue hasta el penúltimo lugar. Eso por un lado y, por otro, hoy las propias cifras oficiales dadas a conocer por Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad, indican que en tan solo en un fin de semana Sinaloa ya superó a Guanajuato en homicidios dolosos.
Hay quienes piensan que los que buscan que Rocha deje el poder por la vía de la revocación, es probable que no lo logren porque el control a través de los programas sociales es fuerte, a menos que convenzan a los ciudadanos que nunca han votado y los indecisos se animen a participar.
Hay, sin embargo, otros que dicen que a Rocha no lo derrotaría un proceso de revocación, sino la propia crisis de inseguridad, convertida en crisis política, que llevaría a la propia presidente Claudia Sheinbaum a buscar salidas, entre ellas la «renuncia» de Rocha, que igual, tampoco se observa fácil.
En una palabra, a Rocha no lo derrotarían fácilmente a través de esta vía, porque cuenta con una fuerte estructura partidista y administrativa, además de tener el control de los órganos electorales.
Se insiste, a menos que la gente enojada, agraviada, desesperanzada, se vuelque a las urnas para concretar, para lograr, con una mayoría irrefutable, el objetivo de derrotar al rochismo. Y eso se observa difícil. Y Rocha lo sabe. De ahí su idea de empujar todo hacia la cancha de la revocación de mandato.
Por supuesto, eso tampoco significa que los ciudadanos que impulsan este proceso lo tengan perdido de antemano, pero deberán tener muy en cuenta que entran a un terreno en el que tienen serias desventajas; un terreno donde el gobierno rochista tendrá la sartén por el mango y que por eso ayer, durante la semanera, el gobernador reivindicó como suya la iniciativa, hecha ley, de revocación de mandato.
La caballería de MORENA y sus percherones nacionales le acaban de decir al gobernador “no estás solo,” y ya con oxígeno político regresó a Sinaloa con todo, de remate dirían en el rancho, al grado de querer juntarle firmas a los ciudadanos que lo quieren echar.
Un ciudadano que impulsa el proceso de revocación de mandato me dijo que no estaría mal tomarle la palabra a Rocha y emplazarlo a entregar determinado número de firmas a ver si es cierto. Pero luego consideró que no se trata de atenerse a él, sino de exigirle respeto y seriedad. O bien rechazar públicamente su disposición de ayudar y decirle que no ocupan bules para nadar. Eso me dijo.
Pero mientras son peras o son manzanas, la entidad sigue sumida en un clima violento que ya alcanzó a Mazatlán, el espejo amable de Sinaloa ante el país y algunas partes del mundo. Ojalá y el puerto no se convierta en escenario de batallas entre los grupos en pugna porque, entonces sí, la economía del estado terminaría por colapsarse. Ni pensarlo. Toco madera.



