Washington.-Las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos en materia de seguridad han alcanzado su punto más crítico en años. Durante la inauguración de la primera Cumbre de Estados Unidos Libre de Fentanilo, el recién ratificado Administrador de la DEA, Terrance C. «Terry» Cole, lanzó una dura acusación que ha provocado una inmediata ola de indignación en los pasillos de Palacio Nacional.
En su intervención, Cole no dudó en señalar una presunta colusión al más alto nivel en territorio mexicano para facilitar el tráfico de drogas sintéticas hacia territorio estadounidense.
«Hay una conexión mortal entre las redes de los cárteles y el gobierno mexicano. Son lo mismo. Y en la DEA, son nuestra prioridad número uno”, sentenció el jefe de la agencia antidrogas.
«Infundadas y sin sustento»: La postura del Gabinete de Seguridad
La respuesta desde la Ciudad de México no se hizo esperar. En un comunicado conjunto, el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México rechazó categóricamente las declaraciones de Cole, calificándolas de «infundadas» y acusando que estas no reflejan la realidad del esfuerzo coordinado en el país contra el crimen organizado.
Para contrarrestar los señalamientos de complicidad, las autoridades mexicanas pusieron sobre la mesa cifras de su estrategia de seguridad:
Combate a la corrupción interna
Destacaron la detención de casi 60,000 personas vinculadas al crimen, incluyendo a más de 80 servidores públicos y presidentes municipales implicados en redes de protección (haciendo eco de operativos recientes de gran escala como la Operación Enjambre).
Decomisos récord
Detallaron el aseguramiento de más de 2.3 toneladas de fentanilo puro y 5.5 millones de pastillas, además de la neutralización de miles de laboratorios clandestinos de metanfetaminas.
Un nuevo capítulo de tensión bilateral
Analistas coinciden en que las declaraciones de Terry Cole marcan el tono de confrontación directa que caracterizará la gestión de la nueva administración en Washington. Al equiparar de manera generalizada a las instituciones del Estado mexicano con las organizaciones criminales de Sinaloa y Jalisco, la DEA eleva la presión al máximo en un momento donde la cooperación fronteriza pende de un hilo.
El Gobierno de México rechazó las declaraciones del director de la DEA, Terry Cole, quien afirmó que existe una conexión entre cárteles y autoridades mexicanas.
El Gabinete de Seguridad calificó los señalamientos como “carentes de sustento”, destacó los resultados de la estrategia contra el crimen organizado y reiteró que mantendrá la cooperación con Estados Unidos bajo principios de respeto a la soberanía y responsabilidad compartida.




