CHIHUAHUA. — La reciente localización con vida del director de Seguridad Pública de Belisario Domínguez y dos de sus agentes ha puesto de manifiesto la fragilidad del Estado en las zonas rurales de Chihuahua. Lejos de ser considerada una victoria de las fuerzas de seguridad, el incidente es interpretado por analistas como una retirada táctica o tregua por parte del crimen organizado, y no como el resultado de una operación de rescate efectiva.
El desarme y la privación de la libertad de una corporación entera dentro de su propia jurisdicción confirma que la seguridad municipal sigue bajo el asedio del narcotráfico. Este fenómeno, conocido como el «levantamiento» de mandos, busca:
Enviar mensajes directos a las administraciones locales.
Alinear corporaciones a los intereses de grupos criminales.
Consolidar el control en el corredor estratégico que conecta a Cuauhtémoc con la Sierra Madre.
La supervivencia como anomalía
Históricamente, en el estado de Chihuahua —donde operan facciones como el Cártel de Sinaloa y La Línea— la desaparición de elementos policiales suele culminar con el hallazgo de cuerpos en zonas serranas. En este caso, la supervivencia de los tres efectivos llama la atención de los expertos, sugiriendo que el control de las brechas y caminos permanece en manos de quienes decidieron liberarlos, dejando a la autoridad oficial en un rol meramente administrativo.
«El episodio revela que la autoridad oficial solo llega para el levantamiento de actas y el traslado hospitalario, mientras que el control real sigue siendo ajeno al Estado.»
Municipios en estado de abandono
El análisis subraya una realidad crítica: municipios como Belisario Domínguez y Cusihuiriachi operan con un estado de fuerza mínimo. Esta escasez de efectivos convierte a los directores de seguridad en:
Blancos fáciles para la privación de la libertad.
Figuras decorativas sin capacidad real de respuesta ante el crimen organizado.
La situación actual en Chihuahua evidencia que, a pesar de la localización de los agentes, el Estado sigue sin llegar de manera efectiva a las regiones donde el control territorial es disputado por la delincuencia.



