Ciudad de México.-Después de décadas de indirectas y reclamos públicos —especialmente en torno a la infancia de José Eduardo y la famosa «boda falsa»— Eugenio Derbez ya quiere llevar la fiesta en paz con su ex Victoria Ruffo, madre de su hijo José Eduardo.
Ambos han tenido una relación tirante y con declaraciones de ida y vuelta que muchas veces se remontan a hechos ocurridos hace más de 30 años, por lo que el actor planea ya no seguir con ese juego.
Parece que la madurez y los nuevos proyectos familiares están pesando más que el rencor.
La llegada de la hija de José Eduardo y Paola Dalay ha sido el catalizador principal. Al convertirse ambos en abuelos de la misma niña, se vieron obligados a compartir espacios (como el hospital y el bautizo), lo que suavizó las tensiones.
Su hijo siempre ha servido de puente. Ahora que él es padre, ambos actores parecen haber entendido que seguir con conflictos de hace 30 años solo afecta la armonía de la nueva generación.
Eugenio ha expresado en entrevistas recientes que «ya no quiere cargar con ese equipaje». Mantener una rencilla por tanto tiempo consume energía que prefiere dedicar a su carrera y a su familia actual.
Victoria Ruffo y Eugenio Derbez se conocieron en 1989 durante las grabaciones de la telenovela «Simplemente María», donde surgió su romance rápidamente. Poco después, confirmaron el embarazo de su hijo José Eduardo, nacido en 1992, lo que aceleró planes de compromiso.
Derbez ha reconocido públicamente que se equivocó al guardar tanto rencor y ha elogiado la labor de Victoria como madre, algo que rara vez hacía en el pasado. Su intención ahora es mantener una relación cordial, de «hola y adiós», centrada exclusivamente en el bienestar de su nieta y su hijo.
Por eso, Eugenio ya tiene claro que quiere parar con los dimes y diretes con su ex Victoria, por lo que al ser cuestionado sobre las recientes declaraciones de la actriz sobre que él era feo, codo y payaso, Eugenio dijo:
«Es parte del show, ya trato de no caer en provocaciones, antes sí caía, ya nomás me río, hice muchos chistes internos que me gustaría compartirlos con ustedes, pero no», dijo.
¿Qué significa esto para el público?
Para muchos, es el fin de una era de «comedia involuntaria» y drama televisivo. Aunque los chistes sobre el parecido físico de los Derbez continuarán, el tono de las entrevistas probablemente pasará de la confrontación al respeto mutuo.



