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domingo, 16 agosto, 2026

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Frente a prototipos oficiales, la «Pulmonía» mazatleca se reafirma como el modelo de negocio más rentable y accesible, a seguir

MAZATLÁN, SIN. — En medio de la reciente ola de lanzamientos de prototipos de transporte promovidos desde el sector oficial a nivel nacional —como el automóvil eléctrico Olinia o el micro-auto TT01 desarrollado en Tlaxcala—, un ícono con más de sesenta años de historia vuelve a reclamar los reflectores del sector emprendedor: la tradicional pulmonía de Mazatlán.

Mientras las nuevas apuestas gubernamentales enfocadas en la electromovilidad enfrentan altos costos de inversión inicial, dependencia de infraestructura de carga y complejos procesos de industrialización, la pulmonía mazatleca se consolida en el mercado como una alternativa artesanal de bajo costo, alta rentabilidad y con un modelo de negocio plenamente consolidado.

Un origen de ingenio y resistencia local

Las pulmonías son, sin duda, el alma motorizada de Mazatlán. Más que un simple transporte, este vehículo abierto, que deja que la brisa del Pacífico le «eche la greña al aire» a locales y turistas por todo el Malecón, encierra una historia de ingenio sinaloense, rivalidades gremiales y astucia legal.

La historia comenzó a fraguarse a principios de la década de 1960. En aquel entonces, el transporte en la zona hotelera y el centro se realizaba en las tradicionales «arañas» (carretas tiradas por caballos). Miguel Ramírez Urquijo, un visionario mazatleco conocido popularmente como «El Chícharo», buscaba una alternativa motorizada, moderna y atractiva para el turismo.

Ramírez Urquijo descubrió unos pequeños vehículos de tres ruedas de la marca estadounidense Cushman, utilizados originalmente en complejos industriales o campos de golf. Modificando esa idea base, comenzó a diseñar y ensamblar una variante adaptada al clima y la topografía del puerto en los talleres de don Miguel Valadés Lejarza (el edificio que hoy alberga el Centro Municipal de Artes).

El debut oficial ocurrió el 20 de diciembre de 1965, cuando las primeras pulmonías salieron a las calles a prestar servicio público. Inicialmente eran triciclos motorizados con carrocería blanca y capacidad para tres pasajeros. Su irrupción no fue del agrado de los transportistas tradicionales —taxistas y choferes de camiones urbanos—, quienes vieron amenazado su negocio. Para ahuyentar a los clientes, los taxistas rivales comenzaron a difundir el rumor de que, al ser vehículos completamente abiertos y desprotegidos, el aire de la noche causaría a los pasajeros una fuerte «pulmonía». La campaña de desprestigio fracasó rotundamente: el ingenio de la gente de Mazatlán adoptó el insulto con orgullo y terminaron bautizando al transporte, de manera definitiva, como «Pulmonía». Para 1968, ya circulaban más de 100 unidades.

Fortalezas económicas: El bajo coste frente a la nueva ola eléctrica

Frente a las millonarias inversiones que requieren los proyectos oficiales de electromovilidad urbana, la pulmonía ofrece una plataforma de ingeniería popular, robusta, estandarizada y sumamente fácil de reparar, habiendo adaptado con el paso de las décadas el chasis, motor y transmisión del Volkswagen Sedán (el clásico «Vocho»).

Su estructura actual destaca por:

Carrocería ligera hecha de fibra de vidrio.

Ausencia total de puertas y ventanas rígidas, ideal para la experiencia turística playera.

La tradicional llanta de refacción montada en los costados o en la parte posterior.

¿Cuánto cuesta fabricar o armar una pulmonía?

El coste de fabricación de una pulmonía artesanal armada desde cero en los talleres locales del puerto varía significativamente según el nivel de equipamiento (particularmente por los sistemas de audio de alta fidelidad, luces LED y acabados cromados que tanto las caracterizan). Actualmente, construir una unidad oscila entre los $150,000 y $250,000 pesos mexicanos, dependiendo de las condiciones mecánicas del motor VW que se use como donante y la complejidad de la herrería y el rebozado de la fibra de vidrio.

Esta cifra resulta sumamente competitiva frente a los estimados de producción y adquisición de cualquier vehículo eléctrico moderno. No obstante, el verdadero valor comercial en el mercado interno del puerto no radica en el fierro o la fibra, sino en la concesión pública de transporte, la cual llega a cotizarse en cientos de miles de pesos debido a su alta y probada rentabilidad turística.

Blindaje legal y patrimonio mazatleco

A diferencia de los nuevos prototipos que buscan insertarse en mercados abiertos y competitivos, la propiedad intelectual y el diseño original de la pulmonía cuentan con un blindaje único que es tema de orgullo netamente mazatleco. La idea del diseño, adaptación y la explotación comercial inicial corresponden formalmente a su creador, Miguel Ramírez Urquijo («El Chícharo»), quien falleció en noviembre de 2015.

La Patente de Diseño

El concepto de la pulmonía como vehículo adaptado para el transporte público fue debidamente registrado y patentado en México. Gracias a este blindaje legal e identidad colectiva, el modelo de la pulmonía está protegido para que ninguna otra ciudad del mundo pueda replicar el servicio ni fabricar réplicas idénticas para transporte público fuera de la jurisdicción y los derechos de explotación que corresponden a Mazatlán.

Los Derechos de Explotación Actual

Tras las disputas obreras de la década de los setenta, el control de las unidades se democratizó. En 1975, los choferes rompieron la exclusividad con el taller de Ramírez Urquijo y resguardaron las unidades, fundando lo que hoy se conoce como la Cooperativa de Pulmonías de Mazatlán (Sindicato de Pulmonías).

Hoy en día, son los miembros de esta cooperativa y los permisionarios individuales quienes poseen los derechos de operación y el usufructo del diseño en las calles del puerto.

Mientras el sector oficial empuja prototipos tecnológicos que aún deben sortear las barreras del financiamiento masivo y la infraestructura energética, Mazatlán demuestra que tiene la fórmula de la vigencia comercial: un vehículo de bajo coste operativo, identidad cultural irreplicable protegida por ley y un éxito financiero que se renueva cada temporada turística y que se planta firmemente como el modelo a seguir.

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