Villahermosa, Tabasco.-El nuevo «Zar del Cacao y el Petróleo», Juan Carlos Guerrero Rojas, ha dejado claro que en la Cuarta Transformación el que no brilla es porque no tiene un contrato de Petroservicios Integrales.
Mientras el discurso oficial predica el «vivir en la justa medianía», en el corazón de Tabasco la medianía se quedó sin invitación, bloqueada en la entrada por un fuerte dispositivo de seguridad que custodiaba el evento del año.
Un Nueva York con olor a trópico
La fiesta de XV años de Mafer, hija del magnate petrolero, no fue una celebración: fue una declaración de principios. Bajo una carpa que envidiaría cualquier producción de Broadway, la temática de Nueva York transformó el paisaje tabasqueño en una réplica de la Quinta Avenida.
Pero aquí no había taxis amarillos, sino camionetas blindadas de última generación que transportaban a la plana mayor de la política y el empresariado local.
El desfile de estrellas fue digno de una entrega de premios en Las Vegas:
J Balvin bajando del escenario para perrear con la festejada, como si el patio de la casa fuera el Madison Square Garden.
Belinda, con su aura de «estrella pop», conviviendo entre copas de cristal y arreglos florales que costaron más que varias hectáreas de cacao.
Galilea Montijo, la maestra de ceremonias, dándole ese toque de televisión nacional a un evento que, aunque privado, ya es de dominio público por la magnitud del derroche.
El «Efecto Pemex» en el guardarropa
Dicen que el dinero no se puede ocultar, y menos cuando viene empaquetado en una bolsa Hermès, el exclusivo «detallito» que recibió la festejada en un set diseñado especialmente para las fotos de Instagram. Pero detrás de la seda y los diamantes, los invitados no dejaban de susurrar la cifra mágica: 4 mil 117 millones de pesos.
Ese es el monto que la empresa del anfitrión, Petroservicios Integrales México, ha logrado bombear desde las arcas de Pemex hacia sus cuentas bancarias en este sexenio. Es, como dicen en Comalcalco, el «milagro del chapopote»: convertir contratos de intervención a pozos en presentaciones privadas de reguetón internacional.
La nueva aristocracia de la Chontalpa
Juan Carlos Guerrero Rojas, socio del influyente perredista Héctor Peralta Grappin, se ha convertido en el rostro de una nueva élite que no le teme al qué dirán. Mientras el «Don Camerino» tabasqueño repartía sonrisas, quedaba claro que su imperio de 18 empresas —que incluye desde gasolineras hasta inmobiliarias en Cancún— es el motor que permite traer a Xavi o a Matute a cantar a un par de kilómetros de la refinería de Dos Bocas.
Al final de la noche, entre fuegos artificiales y champaña, quedó una lección para todo Tabasco: en el Edén, la transformación no solo es política, es estética. Y si el bienestar no llega a todos, al menos llegó con ritmo de J Balvin a la familia Guerrero.
Dato de color: Los asistentes aseguran que el lujo era tal, que por un momento olvidaron que afuera, en el mundo real, la gasolina sigue subiendo… aunque al dueño de la fiesta eso poco le importa, pues él tiene sus propias estaciones de servicio.




