*Tras años de «vía crucis», El Vainillo vuelve a tener agua
EL VAINILLO, MAZATLÁN.— Dicen que «el que no llora, no mama», y en El Vainillo se lo tomaron muy en serio. Tras cuatro años de andar correteando el chorrito de agua y de inundar las redes sociales con quejas que le sacaron canas verdes a más de un funcionario, el Gobierno de Mazatlán finalmente puso orden en el desorden hídrico que traían en este poblado.
El misterio de las «tomas fantasma»
La Gerencia de JUMAPAM mandó cuadrillas a investigar por qué, si el pozo estaba al cien, a los vecinos de la parte alta no les caía ni una gota. ¿El resultado? Un clásico de nuestra cultura: 15 tomas «clandestinas» que estaban succionando el vital líquido como si fuera barra libre, dejando a los de la loma mirando al cielo a ver si llovía.
Para frenar el agandalle, el personal operativo realizó una «cirugía mayor» en la calle Josefa Ortiz, instalando una válvula de compuerta que ahora sí va a repartir el agua con justicia divina.
Los técnicos de JUMAPAM anduvieron tres días bajo el sol midiendo presiones hasta que dieron con el clavo: mientras abajo desperdiciaban agua a manguerazos, arriba no salía ni para el café.
Cultura del agua (y del tinaco)
Como en todo buen mitote vecinal, no faltó la labor de convencimiento.
Personal de Cultura del Agua bajó a «evangelizar» a los usuarios sobre el dispendio, recordándoles que vivir en lo alto tiene sus ventajas (como la vista), pero también sus retos. Entre el diálogo, salió a relucir que casi todos los afectados ya son expertos en el arte de la supervivencia con tinacos y cisternas, salvo un vecino optimista que sigue confiando ciegamente en el flujo de la red.
Con esta readaptación, se espera que durante la temporada de calor ahora sí, el agua llegue a todos los usuarios.



