34.4 C
Mazatlán
sábado, 15 agosto, 2026

InicioDestacadas"La sirena y el jubilado": Una tarde con Élmer y Juan José...

«La sirena y el jubilado»: Una tarde con Élmer y Juan José en FeliUAS 2026

MAZATLÁN, SINALOA. – El aire en el polideportivo de la UAS no solo huele a libro nuevo y café cargado; huele a despedida y a triunfo. Es la clausura de la FeliUAS 2026 y el ambiente tiene ese «vibe» eléctrico que solo logran los grandes eventos cuando bajan el telón.

En el centro del escenario, dos figuras que son instituciones vivas: Élmer Mendoza, recién desempacado de Guanajuato con el Premio Jorge Ibargüengoitia bajo el brazo, y Juan José Rodríguez, el analista agudo que parece leer entre las costuras de la realidad.

La charla no fue una presentación acartonada; fue un duelo de esgrima verbal lleno de afecto. Juan José, con esa habilidad suya para diseccionar la «carpintería secreta» de los libros, comparaba la nueva obra de Élmer, La Sirena y el Milagro, con la arquitectura de los grandes.

Hablaba de párrafos cortos, de diálogos que fluyen como una plática en la fila del Soriana y de esa ironía que atraviesa Culiacán como un rastro de pólvora y humor negro.

El nacimiento de una heroína

Élmer, relajado pero con la mirada chispeante tras sus lentes, confesó lo que muchos sospechábamos: crear a Carmen Larrañaga no fue tarea fácil. No se trataba solo de pintar a una mujer de ojos verdes y rostro magnético.

El reto era construir una «Sirena» que no encantara con su canto, sino con su capacidad de decisión.

«La empecé muchas veces y muchas veces la eliminé», confesó el maestro, revelando que la sombra de La Reina del Sur de su amigo Arturo Pérez-Reverte le servía de motor y de vara para medir su propia ambición: crear a una mujer que fuera, por encima de todo, humana y política en un mundo que no perdona ni la inteligencia ni la belleza.

El «Milagro» de la seguridad

Uno de los momentos más entrañables fue cuando rescataron la figura del jubilado. Juan José recordó una anécdota de un chofer-policía que alguna vez los llevó por las carreteras sinaloenses; un hombre que, tras las rejas de la burocracia y la mala fortuna, conservaba una dignidad intacta.

De esa misma madera parece estar hecho el protagonista de la novela: un guardia de museo que aprendió a leer el mundo mientras cuidaba el arte, y que termina cuidando a una mujer que busca cambiar las reglas del juego.

Un cierre con sabor a letras

Al final, la FeliUAS 2026 se despidió recordándonos que la literatura en Sinaloa no es solo un reporte de hechos, es un riesgo. Como bien dijo Juan José: «Respeto a un autor que se arriesga». Y Élmer, el eterno experimentado, el hombre que no le teme a las etiquetas de «novela política» o «nota roja», se despidió entre aplausos, firmas de libros y esa cercanía que solo se tiene con los lectores de casa.

La feria se va, pero nos deja a Carmen Larrañaga, la Sirena y Néstor del Valle, el policía jubilado caminando por un Culiacán de sueños y realidades, recordándonos que, aunque la salud se acabe o los tiempos sean recios, siempre habrá una historia que valga la pena empezar de nuevo.

- Publicate Aquí -
NOTAS RELACIONADAS
- Anunciate Aquí -

Notas Populares

Ultimos Comentarios