- Desde el grupo GEVIFyG de la Policía Estatal, madres de familia combinan su instinto protector con el deber policial para brindar seguridad y esperanza a quienes más lo necesitan.
Culiacán. — Detrás del uniforme de la Policía Estatal Preventiva (PEP) de Sinaloa, laten corazones de madres que, día con día, transforman el cumplimiento del deber en un acto de profunda humanidad. Integrantes del Grupo Especializado en Atención a Violencia Familiar y de Género (GEVIFyG), estas mujeres salen a las calles no solo con la autoridad que les confiere la ley, sino con la empatía y sororidad que solo da la experiencia de proteger a los propios.
Su misión es clara: atender con inmediatez los reportes del número de emergencias 9-1-1.
Sin embargo, para Jaqueline y Miriam, agentes de este grupo especializado, su labor va mucho más allá de una respuesta operativa; se trata de una oportunidad de transformar realidades y salvar vidas.
El desafío de la doble entrega
Combinar la maternidad con la labor policial es, en palabras de las agentes, un desafío constante.
No obstante, aseguran que ambas responsabilidades se alimentan entre sí: el amor por sus hijos las motiva a construir un futuro más seguro, y su trabajo en la corporación les brinda las herramientas para lograrlo.
«Ser madre nos permite desarrollar una sensibilidad especial ante el dolor ajeno», coinciden.
Esa mirada humana es la que marca la diferencia cuando se encuentran frente a casos de violencia familiar o de género.
Como mujeres, entienden el miedo de la víctima; como madres, comprenden la urgencia de poner a salvo a niñas y niños.
Empatía y sororidad: Herramientas de vida
A lo largo de su trayectoria en el GEVIFyG, Jaqueline y Miriam han aprendido que, aunque muchos casos logran tocar sus fibras más sensibles, el profesionalismo y la disposición de ayudar son sus mejores aliados.
En situaciones de alto riesgo, la sororidad —esa solidaridad entre mujeres— se convierte en el primer paso para la recuperación de la víctima.
«Cada vez que ponemos a salvo a una mujer o a un adulto mayor, sentimos una gratificación que no se puede explicar con palabras», expresan.
Para ellas, actuar con integridad es la mejor herencia que pueden dejar a sus propios hijos: un entorno más pleno, seguro y justo.
«No están solas»: Un llamado a la confianza
Con el entusiasmo que les brinda saberse motor de cambio social, las madres policías del GEVIFyG reiteraron su compromiso con la sociedad sinaloense.
Hicieron un llamado urgente a quienes atraviesan situaciones de violencia para que rompan el silencio.
«El primer paso es reportar al 9-1-1. Recuerden que no están solas; aquí estamos para acompañarlas con profesionalismo, pero sobre todo, con la calidez de quien sabe lo que es cuidar la vida», señalaron.
Con estas acciones, la Secretaría de Seguridad Pública, a través de la Policía Estatal Preventiva, reafirma su compromiso de priorizar el bienestar y la integridad de todas las familias sinaloenses, impulsando una seguridad pública con rostro humano y sentido social.



