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miércoles, 19 agosto, 2026

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«MANUAL DE «CARREÑO», COSTUMBRES | LARRAÑAGA TORRONTEGUI RAMÓN ANTONIO*

*Diplomado y Maestría en desarrollo humano FESC Universidad Nacional Autónoma de México.

La vida es muy corta, y sus instantes corren sin jamás detenerse, así es que sólo en la economía del tiempo podemos encontrar los medios de que nos alcance para educamos e ilustramos, y para realizar todos los planes que pueden hacerla útil a nosotros mismos y a la sociedad. Los mexicanos o mejor dicho los españoles parece traen consigo el gen de la imitación y se valora realizado plenamente cuando hace lo que observa en otras culturas.

Tal parece este gen quedo replicado en los mexicanos los cuales nos hemos convertido en los imitadores del mundo sin lograr alcanzarlo plenamente. Se pensó entonces en la inmigración, posteriormente en la emigración al país del norte no sólo con fines económicos y culturales sino también como un elemento de instrucción sobre los modos, maneras y costumbres. Digámoslo en una frase: USA es vista como el pórtico del progreso para el mundo.

Cosa por lo cual, los sectores ilustrados modernos o mejor dichos a partir del hipismo vieron la necesidad de importar su modelo cultural para México “Uso de la bandera norteamericana en la ropa, lentes y enceres”.

Los términos moral, moralidad y urbanidad se van trazando, al menos en teoría (y de manera escueta y didáctica “desfiles con música norteamericana, cánticos de moda en ingles sin comprender el significado”)

Alcanzando no solo al ignorante sino al mexicano culto y educado para comportarse bien en la sociedad y verse reflejado en la elite era necesario cantar o vestir en esa forma y los intrépidos debían consumir droga, sirviéndole de excelente código en el intercambio social. Definiendo el termino: Moral: Lo que pertenece á- las buenas costumbres ó á las acciones humanas en orden a lo lícito o ilícito de ellas.

Moralidad: Doctrina o enseñanza perteneciente á las buenas costumbres y al arreglo de la vida. Urbanidad: Cortesanía, comedimientos, atención y buen modo. En 1853 se publica el Manual de Urbanidad y Buenas Maneras de Manuel Antonio Carreño. Con este Manual se inaugura la guía solemne mas expedita para moldear la conducta del hombre virtuoso, pleno de moderación y no de impulsos.

Pese al sentido instructivo que se le da al libro y a la influencia que pesa sobre el mismo, los individuos «incivilizados» no se ven eximidos de actuar en contra de los principios fundamentales de la normativa sobre comportamiento social.

En ese Manual, se recoge y expone una serie de conductas que se debían asumir para atenuar el mal comportamiento social, según lo exigiera la ocasión. A partir de entonces, ese texto se vuelve pilar fundamental para las relaciones sociales; en él estaría la codificación más acabada del ideal de urbanidad y se acuñarían los principios éticos y morales de valor incuestionable que signarían el patrón de conducta civilizado según las arquetípicas ciudades de civilización de la época: Londres y París, a las que siempre trataron de emular los ilustrados.

Así se inaugura una nueva época a la mexicana, con la inclusión de nuevos valores de singular utilidad e importancia para la vida del transcurrir diario. Dicho Manual de Carreño, como oficialmente se le conoce, antes de ser un texto de lectura más, era un libro de consulta obligatorio, pues a través de él se llegaría a ser un ciudadano educado, virtuoso y exitoso en la sociedad de entonces.

Era un Libro para el crecimiento personal y cuya referencia era necesaria entre los sectores sociales más privilegiados, mas sin embargo se perdió en la crisis de identidad social en la que nos llevo la imitación a los gringos. Durante 1858 a 1863, la alusión directa a las pautas de comedimiento en el entorno, es muy notable en las relaciones cotidianas.

Los privilegiados de la pirámide social toman dichas pautas como parte de su formación educativa en el desempeño de sus actividades, y además, como factor de cohesión social. Ese paradigma de sociedad educada, también empieza a proponerse en los textos de literatura (novela, poemas, cuentos,…), en los textos de crítica literaria, en los medios de comunicación social de la época (periódicos y Hojas Sueltas) y en los avisos publicitarios, y de pronto, hasta en escritos en las paredes y en transparentes.

El libro comienza con tres capítulos introductorios, «Deberes morales del hombre», en donde desarrolla esas obligaciones para con Dios, para con la sociedad, para con nuestros padres, para con la Patria, para con nuestros semejantes y para con nosotros mismos, puesto que «el hecho de formar parte del género humano ya nos compromete a esos deberes».

Luego de repasar algunos principios generales, se extiende en normas del aseo, sobre el modo de conducirnos dentro de la casa, en diferentes lugares fuera de ella y en sociedad, para finalmente pasearse por las diferentes aplicaciones de la urbanidad.

Esta obra fue, durante mucho tiempo, declarada en diversos países hispanoamericanos libro de texto para las escuelas públicas. La urbanidad, dice la introducción a este manual, es virtud o manifestación de virtud: reflejo exterior de realidades interiores, la intención de integrarse positivamente en la vida ciudadana convertida en hechos. ¿Estará ciertamente esta obra tan «pasada de moda» como algunos opinan?

Juzgue el lector. Hábitos que son de mal gusto:.- Chuparse o morderse un mechón de pelo …- Morderse las uñas o cutículas..- Sentarse con las piernas separadas o con las piernas cruzadas o torcidas de una manera poco convencional. – Masticar chicle mientras habla o con la boca abierta. .- Fumar en la calle o hacerlo sin haber pedido permiso a los presentes, especialmente a sabiendas de que el olor a cigarro puede ofender o incomodar a alguien.

. .- Tener un cigarrillo en los labios mientras habla..- Hacer que los demás se sientan culpables o incómodos mientras comen algún delicioso postre solamente porque usted debe abstenerse debido a alguna dieta..- Rascarse o pellizcarse la cara, los huev….- Cometer la indiscreción de hacerle alguna pregunta íntima a alguien en voz alta: ¿Es eso una peluca?- Usar un cepillo o peine sucios.- Aplicarse maquillaje o peinarse en la mesa de comer..

Usar bucles en el cabello en público. .- Llevar esmalte de uñas descascarado, uñas partidas o maltratadas o, peor aún, sucias.- Una línea demasiado dramática y notable que delimite claramente dónde termina el maquillaje y dónde comienza el color natural de la piel.

Hablar demasiado o en detalle de excentricidades personales: operaciones, enfermedades, neurosis, alergias, accidentes, etc.- Comer ruidosamente haciendo gestos exagerados.- Introducir pedazos de comida demasiado grandes a la boca.

El andamiaje de valores que los sectores ilustrados pretenden implantar en la sociedad, se hace con el fin de utilizarlos como ideario a seguir para distinguirse de los otros sectores sociales.

En este sentido, la vigencia de la urbanidad cobra y paga sus tributos entre los mismos ciudadanos de los sectores ilustrados, recién ascendidos o de abolengo, quienes a través de un mecanismo de representaciones conductuales ético–morales consideradas en buenas o malas, se evalúan entre sí. Es la aprobación o reprobación de su conducta o moral ¿Ganamos o perdemos al imitar?..

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