Por Rodrigo de Triana
Hete aquí que ayer en Culiacán se registró un incendio descomunal en la pensión de vehículos asegurados por la Fiscalía General del Estado.
El fuego, con hambre voraz, redujo a cenizas prácticamente todo lo que encontró a su paso.
Como era de esperarse, en la tierra donde hasta el vuelo de una mosca tiene trasfondo político, las especulaciones no tardaron en arder más que el propio caucho.
Entre susurros y redes sociales, se decía que el siniestro llevaba dedicatoria: borrar del mapa —literalmente— el vehículo clave en la investigación del caso de Héctor Melesio Cuén Ojeda.
El rumor corrió libre hasta que las autoridades, casi haciendo la señal de la cruz y jurando por lo más sagrado, salieron a sofocar las llamas del chisme.
Aclararon que la unidad en cuestión no figura en la lista de daños, pues se encuentra bajo el resguardo material de la Fiscalía General de la República (FGR).
Lo que no precisaron es en cuál de todas las delegaciones del país se ubica, considerando que dicha dependencia no cuenta con corralones propios en Sinaloa.
Tras los señalamientos del vecino del norte contra Rubén Rocha Moya, la fiscalía —ahora bajo la influencia de las nuevas directrices federales— ha decidido sacudirle el polvo a los expedientes.
Fuentes de la institución reportan que no solo se retomará la lupa sobre la elección de 2021 y la sombra del Cártel de Sinaloa, sino que se reactivará la indagatoria sobre lo ocurrido en la finca Huertos del Pedregal.
Sí, ese sitio que ya es parte del folclore criminal tras el «secuestro-extradición» de Ismael “El Mayo” Zambada y el asesinato de Cuén.
Veremos si esta vez la justicia camina a paso firme o si los avances terminan convirtiéndose en humo ante la mirada atónita de los sinaloenses.
¿Saldrá finalmente la verdad o nos darán otra ración de «atole con el dedo»?

Sobre aviso no hay engaño; el tiro está cantado
Ándale que en voz del director de la DEA, Terry Cole, se lanzó una advertencia directa a la clase política mexicana: la investigación contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, es apenas el inicio de una estrategia integral contra la protección institucional a los cárteles.
Durante su comparecencia ante el Congreso de los Estados Unidos este martes, Cole fue enfático al señalar que las agencias de inteligencia han detectado redes de cooperación entre altos mandos gubernamentales y organizaciones criminales que ya no serán toleradas bajo la actual administración. Estas expresiones representan una de las posturas más agresivas del gobierno estadounidense en años recientes; el nuevo Administrador de la DEA ha dejado claro que el tiempo de las complacencias ha terminado.

Bálsamo y narrativa
A propósito de incendios y nubarrones, quien salió a aplicar una dosis de bálsamo narrativo fue la senadora Imelda Castro. En entrevista, recordó que Sinaloa es un estado grande y que su gente es mucho más que el estigma que «lamentablemente» nos persigue.
“Sinaloa es un estado hermoso, con una tradición musical y una gastronomía inigualable.
Las y los sinaloenses somos gente cálida que sabe salir adelante; aquí no nos rendimos”, expuso tras salir de una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en Palacio Nacional.
Imelda se declaró convencida de que el estado necesita, hoy más que nunca, diálogo, unidad y trabajo conjunto.
En términos de posicionamiento, la ventaja de la senadora es enorme sobre otras y otros aspirantes, resultado de un trabajo territorial de aproximación constante y machacante en los 20 municipios llevando los postulados bíblicos de la 4T y el proyecto de gobierno de la presidenta Sheinbaum.
Esto, como era de esperarse, le ha acarreado reacciones viscerales de algunos desleales competidores, quienes no se han estado midiendo para intentar bajarle puntos por medio de la guerra sucia.



