POR RODRIGO DE TRIANA
¡Todos a las hornillas! El domingo de los «espontáneos»
En un nado sincronizado que ni la selección olímpica de natación artística, ayer domingo los aspirantes de Morena abandonaron sus zonas de confort. ¿La razón? El rumor de que, si la senadora Imelda Castro es ungida por el «Gran Dedo» para la gubernatura, se abrirán las vacantes para las alcaldías.
Ante esa remota pero jugosa posibilidad, todos salieron a pastorear su «corazoncito» político.

Los Mochis: El regreso de los clásicos Ahí estuvo Mario López Valdez (Malova), reviviendo sus viejas glorias. Junto al boxeador Daniel “El Travieso” Arce, encabezó la edición 31 de su «Caminata del Amor y la Amistad».
Con banda sinaloense, rifas y un ambiente de fiesta, aquello no parecía un paseo dominical, sino un arranque de campaña en toda regla. Malova sabe que en política, el que no camina, se entume.

Mazatlán: El retorno del Químico En el puerto, el «renunciado» exalcalde Luis Guillermo “El Químico” Benítez reapareció en las banquetas del Centro Histórico.
Con un grito de «¡Aquí estoy y voy por Morena!», dejó claro que ni las carpetas de investigación le quitan el hambre de poder. Habrá que ver si el electorado tiene memoria corta o el estómago fuerte.

Culiacán: Entre el «Feis» y el comal Mientras tanto, en la capital, Serapio Vargas se dejó de diplomacias y grabó un video directo para el Facebook avisando que él va por la silla municipal.
Pero el que de plano aplicó la de «al pueblo pan y circo» (o más bien tortilla) fue el senador Enrique Inzunza Cázarez. Bajo el lema de «camarón que se duerme…», se apareció frente a la hornilla de un restaurante para rescatar dos tortillas del comal.

Nada como el olor a masa nixtamalizada para disfrazar las ambiciones del Tercer Piso.

El Músculo de Graciela Por su parte, la diputada Graciela Domínguez Nava no se quedó atrás y llenó las redes sociales con fotos de sus «Asambleas Informativas».
Todos sabemos que en el diccionario político sinaloense, «asamblea informativa» es el sinónimo elegante de «acto anticipado de campaña». Tanto ella como Inzunza son las cartas fuertes que se barajan desde las oficinas del poder estatal.
¿Coincidencia o Línea? Sin que nadie disparara la pistola de salida, todos se lanzaron a la pista al mismo tiempo. Lo que queda claro es que la repartición de candidaturas será un choque de trenes entre dos fuerzas: la corriente de la presidenta Claudia Sheinbaum y la de los «Duros» del obradorismo.
Hagan sus apuestas, porque en este tianguis de aspiraciones, parece que la política ya no se hace en las urnas, sino en las hornillas y en las banquetas.
¡Salió el peine! De periodista «humilde» a magnate de los edificios
En el medio digital Sin Embargo andan de mírame y no me toques. Y no es para menos: a su jefe, Alejandro Páez Varela —el que siempre sale en la tele defendiendo la pobreza franciscana y criticando a los «corruptos»—, le acaban de cachar un negocio inmobiliario que ni Carlos Slim en sus mejores días.
¿De qué se trata el relajo? Resulta que don Alejandro, muy calladito, se compró un edificio de 25 millones de pesos en el Centro Histórico de la CDMX. Lo curioso no es solo la millonada, sino con quién se juntó: su socia es la jefa de una fundación que anda queriendo quitarle su terreno a un refugio de perritos y gatos en Cuajimalpa para quedarse con un predio que vale 650 millones. ¡Con los suaves lomitos no, Alejandro!
Los puntos para el chisme de café:
¿De dónde salió el dinero? En la oficina de Sin Embargo los trabajadores están que truenan. Dicen que cuando piden aumento o que les paguen sus horas extras, Páez Varela les dice que «no hay», pero para comprar edificios de lujo ahí sí le sobran los billetes.
¿Cártel Inmobiliario o Cártel del Bienestar? Lo más gracioso (o triste) es que sus compañeros, como Álvaro Delgado, se la pasan gritando contra los del PAN por sus negocios con edificios. ¿Y ahora qué van a decir? ¿Que los edificios de su jefe son «con amor al pueblo»?
¿Suertudo o muy bien pagado? En los pasillos del periodismo se rumora que este «milagro financiero» viene de los favores que le hizo al gobierno de AMLO. Como dicen por ahí: «Seis años de aplaudir en las mañaneras —lo que en la jerga priista-panista se dice chayotear— y ¡pum!, ya eres dueño de medio Centro Histórico».
En resumen: Este escándalo ha resonado tan fuerte en Mazatlán que varios de sus devotos seguidores —entre los cuales se hallan algunos funcionarios municipales— ya andan buscando dónde meter la cabeza. Están en plena «operación avestruz» porque lo tenían como su faro de pureza probado en el fuego, pero el ídolo salió de barro… y con escrituras de lujo.


Posdata: La intolerancia no es «bienestar»
Pero no todo es fiesta de tortillas y caminatas de «amor». Mientras unos se pasean, otros enfrentan la cara más oscura del fanatismo. El periodismo irreverente de Juan Manuel Partida Valdez, presidente de la Asociación de Periodistas de Sinaloa, ha sido blanco de amenazas de muerte lanzadas desde el cobarde anonimato de las redes sociales.
La Asociación ya levantó la voz con un desplegado directo a la presidenta Claudia Sheinbaum. La acusación es grave: señalan que estas amenazas provienen de cuentas que operan bajo el cobijo de Morena, dedicadas a linchar a cualquier voz que no se alinee con el guion oficial.
Es preocupante que en el «segundo piso de la transformación», el recurso para debatir las ideas de un periodista veterano sea la amenaza de muerte.
Una cosa es la «Marea Alta» de la política y otra muy distinta es la marea de lodo que intenta ahogar la libertad de expresión. Nuestra solidaridad con Partida Valdez; la crítica es necesaria, pero la violencia es el último refugio de los que no tienen argumentos.




