Por: Rodrigo de Triana
Dicen que en la vida hay tres cosas seguras: la muerte, los impuestos y que, cada fin de enero, los trabajadores de la UAS terminan convertidos en filósofos existencialistas. ¿El motivo? La quincena de “Schrödinger”: esa que, según el Rector Jesús Madueña, existe en los papeles de la SEP, pero no aparece en los cajeros del banco.
La «Falta Justificada» (o el home office involuntario)
Pero el drama escaló a niveles de alta costura sindical. El Secretario General, Ismael Bernabé Leal Salazar, acaba de lanzar un comunicado que es, en esencia, una amnistía a la inmovilidad.
Según el sindicato, la inasistencia está «justificada» para todo aquel que no tenga para el pasaje.
Es una medida de una lógica aplastante: si el patrón no pone el combustible (el sueldo), no puede esperar que el motor (el trabajador) arranque por pura inercia espiritual. No es que falten a trabajar, es que están en un estado de pausa técnica por falta de liquidez.
No es Paro, es… «Calentamiento Global»
Lo más exquisito del mensaje es la aclaración: “Esto no pertenece a la estrategia de Paro laboral”. ¡Por favor, no se confundan! Lo de hoy es una inasistencia logística. El Paro, el de verdad, el con pancartas y café en termos, ese está reservado para el lunes.
Es como en las series de televisión: lo de ahorita es solo el teaser o el avance de temporada; el estreno mundial de la «Gran Huelga» viene la próxima semana si en la CDMX no encuentran la clave del portal bancario.
Mientras tanto, el sindicato agradece el «compromiso» de quienes sí puedan ir.
Básicamente, un agradecimiento a los que todavía tienen saldo en la tarjeta de prepago o a los que viven a dos cuadras de la facultad y pueden llegar por propulsión a chorro (o sea, caminando).
El juego de las vencidas
Detrás de esta cortesía sindical de «quien pueda ir, vaya», hay un juego de vencidas donde el presupuesto es la cuerda.
El Rector lanzó el ultimátum y el Sindicato puso la red de seguridad.
Es el clásico baile sinaloense:
- La Federación dice que «ya casi».
- El Rector dice que «hoy es el día».
- El Sindicato dice: «vayan… si tienen para el camión».
- El trabajador revisa el cajero con la fe de quien espera una señal divina.
¿Qué sigue en este guion? Si para el lunes el «recurso» no aterriza, pasaremos de la «inasistencia justificada por falta de cambio» al «paro formal por exceso de promesas». Por lo pronto, la UAS ha inventado una nueva categoría laboral: el empleado en modo ahorro de energía.
Habrá que estar atentos al oráculo del cajero automático. Porque en Sinaloa, la educación es laica, gratuita y obligatoria… siempre y cuando el depósito caiga antes de que se acabe la reserva de gasolina del Jetta.

La Doctrina del «Ni supe, ni supo»
Y mientras en la UAS cuentan los centavos, en el Tercer Piso cuentan las anécdotas.
El Gobernador Rubén Rocha Moya acaba de dictar una cátedra de humildad informativa ante la prensa nacional. Al ser cuestionado sobre el operativo contra el alcalde de Tequila, Rocha aplicó la máxima de Sócrates con sazón regional: “Si no sé lo que pasa en Sinaloa, ¿menos voy a saber lo que ocurrió en Tequila?”.
¡Qué maravilla! Mientras Rocha lanzaba su frase con la parsimonia de quien se toma un café en Altata, en los municipios el aire se puso pesado.
Más de un alcalde sintió un «calambre» en la zona de la conciencia. Porque si el «jefe» admite ignorancia, el mensaje implícito es aterrador: «Si vienen por ti, no digas que yo te avisé, porque ni me enteré». Es la teoría del desamparo administrativo; si el Gobernador no sabe, los alcaldes pierden su cobertura y quedan a merced del examen de conciencia… o de las Fuerzas de Harfuch.

La Jubilación de Schrödinger (Edición Mazatlán)
Finalmente, en el puerto, donde el aire tiene sal y la política más vueltas que un caracol de playa, el empresario Guillermo “Memo” Romero activó su derecho de réplica para sacudirse el «milagrito» de Morena para el 2027.
Dice Memo que él está en lo suyo, concentrado como CEO del Grupo GEO y retirado de la política.
Sin embargo, el empresario fue cuidadoso. No cerró la puerta con ese portazo definitivo de “¡Que me den por muerto!”. Es decir, hoy es un hombre de negocios serio, pero si el viento sopla a favor, el retiro podría ser solo una pausa comercial. Memo no quiere que lo den por muerto; prefiere quedar en estado de animación suspendida, esperando a ver si el 2027 le trae un contrato o una boleta.



