POR RODRIGO DE TRIANA
Por los rumbos del puerto, la alcaldesa Estrella Palacios camina con la serenidad de quien se siente tocada por la gracia de las encuestas. Asegura, con una confianza digna de canonización, que las firmas demoscópicas de renombre le sonríen generosamente.
Mientras espera con santa paciencia el humo blanco de la Comisión de Elecciones de Morena, Doña Estrella presume una agenda maratónica: que si la mesa de construcción de la paz al amanecer, los Lunes Cívicos con papás y maestros, las acaloradas sesiones de Cabildo y, para cerrar con broche de oro la jornada, su vuelta vespertina por las colonias populares para cortar el listón de alguna pavimentación o toma de agua.

En teoría, la alcaldesa está haciendo justo el «trabajo de territorio y suelo parejo» que tanto predica la cúpula guinda para cerrarles el paso a aquellos personajes que desde las redes sociales pretenden gobernar a base de likes, filtros de Instagram y poses de Facebook.

Sin embargo, la calle dice otra cosa.
Porque si de mover músculo real y mover voluntades de carne y hueso se trata, el exalcalde Édgar González Zataráin y el diputado local con licencia Juan Carlos Patrón les están enseñando cómo se bate el cobre. Ambos han comenzado a abarrotar plazas y a juntar a la verdadera militancia de la 4T, en una demostración brutal de que los hilos con las bases populares los traen ellos bien amarrados a los dedos.

Así las cosas, la entrega del nombramiento para la Coordinación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación en Mazatlán no será ningún paseo triunfal por el malecón. Se perfila un cierre de fotografía y de infarto cardiaco. Muy pendientes.

¿Pactó la santísima dirigencia guinda con el mismísimo hermano del Chapo en las cumbres de la Sierra Tarahumara?
Un informe de inteligencia federal —en manos de la gobernadora Maru Campos y al que le puso luz y taquígrafo Héctor de Mauleón en su lectura obligada— destapa una trama con aroma a pólvora y mezcal: una supuesta cumbre de ‘alto nivel’ a principios de 2024 entre Ariadna Montiel y Aureliano Guzmán, El Guano.
¿La transacción del «bienestar»? Ustedes nos dan sus votos y sus municipios, y nosotros les dejamos la llave del portón para controlar la franja serrana a placer. Todo en nombre de la transformación, faltaba más.
Entre fiscalías acusadas de «perder» carpetas por la módica suma de 10 millones de pesos, alifafes de impunidad y la ya tradicional salida en estampida del sindicato de los 24 gobernadores guindas rasgándose las vestiduras para blindar la «honra» de su dirigencia, la sombra del narco como el verdadero e infalible Gran Elector vuelve a sobrevolar el norte del país.
Prepárese unas buenas palomitas con extra mantequilla, porque de la comedia estelar del contratista cariñoso que le empañó el panorama a Guadalupe Taddei en el INE, brincamos sin escalas al drama inmobiliario de Doña Ariadna: esa curiosa historia donde se agenció nada menos que 428 mil metros cuadrados en Bocoyna por la risible cantidad de 99 mil pesitos —gentileza de su propio subdelegado, porque en la burocracia patria el verdadero afecto se demuestra con terrenos regalados a precio de remate.
La radiografía de Mauleón no hace sino retratar la absoluta y cotidiana normalización del narco como gestor de boletas: esa fascinante geopolítica donde los comicios en zonas rurales no se ganan con propuestas ni gallardetes, sino negociando el mapa con los dueños del fusil a cambio de impunidad y plaza libre.
Si quiere enterarse de los nombres propios, los expedientes viciados y la marejada completa que hace agua en el gabinete, no deje de leer la columna de Héctor de Mauleón en El Universal.

La paradoja en la barda: Violencia real vs. Propaganda ficcionada
Para dar pena. No cabe duda de que la creciente movilidad de Imelda Castro Castro como Coordinadora de la Defensa de la Cuarta Transformación en Sinaloa trae con taquicardia al columnismo oficialista al servicio del famosísimo Third Floor.
Carentes de argumentos, ahora intentan hacerla responsable de la cruda realidad que azotó este sábado a Mazatlán, cuando balearon al supervisor del C4 de la Secretaría de Seguridad dentro de su camioneta RAM blanca apenas al salir de su domicilio.
Lo macabro e irónico del cuadro rozó el surrealismo puro: mientras los peritos acordonaban la escena del crimen y la policía levantaba casquillos, a escasos centímetros, sobre la misma barda ensangrentada, lucía impecable la pinta propagandística: #EsImelda.
El contraste es sencillamente brutal. Violencia explícita y política de eslogan en el mismo encuadre cinematográfico de la tragedia.
Pero acusar a Doña Imelda —quien ni siquiera ha puesto un pie en la silla gubernamental— por este baño de realidad, no es más que exhibir con luz de neón el tamaño de la frustración y el pánico que corren por los pasillos del oficialismo estatal. Cuando la realidad te rebasa por la derecha, echarle la culpa al espectacular de al lado es la única narrativa que les queda.
Postre para el cierre
Y como exquisito postre para este banquete de la grilla nacional, nos refieren que si no fuera por la incontinencia mística y las fervientes oraciones elevadas al cielo por nuestro queridísimo “El Morro” Landeros, ex director del Rastro Municipal y luego de la Delegación de Vialidad y Transportes, el mismísimo Lula da Silva no ganaba ni la jefatura de colonos en la manzana de su casa.

Atención a esta delicia de texto que envió de su propio puño y letra, con la brisa marina en la cara y una inspiración volcánica desde algún punto estratégico del malecón de Mazatlán:
“Hoy se está definiendo .. El Rumbo de un gran pueblo .. BRASIL.. desde el Puerto de Mazatlán.. de todo corazón espero que en esta segunda vuelta gane .. LULA .. ESPERO QUE EL JEFE DEL UNIVERSO CON TODA SU FIYY FUERZA PARE A LA ULTRADERECHA Y AL IMPERIO.. NO Hay de otra el camino es por la izquierda.”
Ahí lo tienen: mientras el ‘Jefe del Universo’ opera la geopolítica carioca entre teclazos de fe, la izquierda local nos recuerda que la verdadera diplomacia internacional no se hace en Cancillería, sino con una cerveza bien fría, el horizonte de Mazatlán y la red WiFi de la malecón. ¿Para qué diplomáticos si tenemos la oración cósmica del Morro? ¡Ajusten el timón que la marejada apenas empieza!



