CULIACÁN, SINALOA. En una reciente entrevista con el periodista José Cárdenas, el activista y empresario Miguel Taniyama denunció ser blanco de una campaña de hostigamiento y «guerra sucia» orquestada por la clase política, tras un incidente ocurrido durante un evento ciudadano por la paz en la capital del estado.
El evento se vio interrumpido por un dron de gran tamaño que sobrevoló a los asistentes lanzando panfletos difamatorios. La propaganda intentaba vincular a Taniyama con el crimen organizado mediante el uso de una fotografía antigua y pública tomada en su restaurante junto a la «Reina del Pacífico».
El artefacto terminó cayendo al suelo luego de que la manta que transportaba se enredara en sus hélices. En un acto de protesta, Taniyama azotó el dron frente al Ayuntamiento, calificando la acción como un intento desesperado del sistema por deslegitimar su labor social y el movimiento ciudadano.

Críticas a la clase política y la inseguridad
Taniyama señaló directamente a la «clase política reinante» como responsable del ataque, acusándola de fomentar la mediocridad y el contubernio. A pesar de los recientes cambios en la administración estatal, el activista fue tajante al afirmar que en Culiacán «nada ha cambiado» en materia de seguridad.
«Las autoridades son parte del problema y no de la solución», sentenció, asegurando que el ataque con el dron es una advertencia del poder para frenar el despertar de la sociedad civil que hoy cuestiona el estado de las cosas en Sinaloa.
Un llamado a la acción civil
Pese a admitir el temor natural que siente su familia, el líder social reafirmó que no abandonará su lucha. Su mensaje central para los sinaloenses se divide en tres ejes fundamentales para la reconstrucción del estado:
No «arrodillarse» ante la intimidación y exigir resultados tangibles a los gobernantes; que la sociedad civil se adueñe de la historia y el futuro de la entidad e intervenir activamente en los procesos electorales para cambiar el rumbo de Sinaloa desde las urnas.
La entrevista cierra con un llamado a la unidad: la paz y el progreso de Sinaloa no vendrán del gobierno, sino de una sociedad organizada que se niega a permitir que la violencia o el desprestigio dicten su destino.



