ESTADO DE MÉXICO.— El escape de un tigre de Bengala blanco que mantuvo en alerta a los pobladores de la zona oriente de la entidad terminó en tragedia. Ernesto Zazueta, presidente de la Asociación Nacional de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM), confirmó el fallecimiento del ejemplar bautizado como «Kenzo», de aproximadamente ocho años de edad, y denunció formalmente negligencia extrema y mal manejo en los protocolos de captura.
El felino se había fugado del predio privado «Animal Experience México», ubicado en la comunidad de San Bernardo Tlalmimilolpan, en el municipio de Tepetlaoxtoc. Tras un operativo de búsqueda que se prolongó por casi 60 horas, las autoridades lograron ubicarlo; sin embargo, el procedimiento para su contención resultó letal.
Acusan disparos de arma de fuego y sobredosis de anestesia
De acuerdo con las denuncias públicas realizadas por el presidente de la AZCARM, el operativo careció de los protocolos adecuados para el manejo de fauna silvestre en situaciones de crisis. Zazueta señaló directamente a los médicos veterinarios Ivonne Casigne y Fernando Marín —pertenecientes a una empresa externa contratada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa)— como los responsables del trágico desenlace.
«El ejemplar fue baleado [con armas de fuego] y después anestesiado», afirmó categóricamente el líder de la AZCARM.
Los reportes recabados indican que elementos policiacos dispararon contra el felino antes de la intervención de los especialistas. Posteriormente, el personal médico aplicó sedantes de manera deficiente, lo que provocó una presunta sobredosis química en el felino, cuyo organismo colapsó debido al avanzado estado de estrés y las heridas previas.
La muerte de «Kenzo» ha desatado una ola de indignación entre organizaciones ambientalistas y la sociedad civil, quienes exigen una investigación a fondo contra la Profepa por la falta de personal debidamente capacitado y certificado para atender este tipo de contingencias sin costar la vida de las especies.




