Mazatlán, Sinaloa. — Lo que inició como un despliegue de sirenas y patrullas a toda marcha por la zona norte del puerto, terminó en una anécdota para el recuerdo policial. El reporte era lúgubre: una persona «sin vida» yacía a la orilla de la carretera Mazatlán-Culiacán, justo en las cercanías de un conocido camposanto. El escenario era ideal para una tragedia, pero el protagonista tenía otros planes.
El «occiso» que se puso de pie
Elementos de la Policía Municipal, con la adrenalina a tope y los formatos de informe listos, recorrieron varios kilómetros buscando el supuesto cuerpo. Al llegar al sitio señalado, cerca del panteón, la sorpresa fue mayúscula.
El «cadáver» no solo no estaba rígido, sino que, al sentir la presencia de los uniformados, recuperó la vida de forma milagrosa.
Se trataba de un hombre en situación de calle, originario de Sinaloa de Leyva, quien con la mayor parsimonia del mundo explicó a los agentes que no estaba muerto… simplemente estaba cansado.
El sujeto manifestó que la carretera federal le pareció un lugar «tranquilo» para tomar un descanso y decidió recostarse a la orilla de la rúa para dormir una siesta.
El reporte ciudadano, lógicamente, se activó al ver un cuerpo inmóvil cerca de un cementerio, lo que desató la confusión generalizada.
El saldo
Una alerta desactivada, varias patrullas con el motor caliente y un susto que se transformó en risas entre los oficiales.
Tras comprobar que el hombre gozaba de cabal salud (y de un sueño envidiable), los agentes le pidieron amablemente que buscara un «hotel» menos peligroso, advirtiéndole que las carreteras son para los carros y no para las siestas.
Llamado a la cordura
La Secretaría de Seguridad Pública Municipal tomó el evento con filosofía, reiterando a la ciudadanía que sigan reportando cualquier bulto sospechoso al 911, aunque en esta ocasión el «difunto» solo estuviera recuperando energías para seguir su camino.
Al final, el hombre de Sinaloa de Leyva se retiró del lugar, dejando atrás una de las movilizaciones policiales más curiosas de lo que va del mes. ¡Vaya forma de despertar!



