*La Censura como Método de Control del Estado
*Merary, ¿ inesperada víctima colateral en la persecución contra GVL?
Por Alejandro Gallardo
A la desaparición de los organismos autónomos que permitían acceder a la información pública sobre el uso y manejo de los recursos públicos y al intento en marcha por apropiarse del Poder Judicial por parte del gobierno de Morena, ahora se le suma la propuesta de reforma a la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión que pretende coartar la libertad de expresión en redes sociales, plataformas e internet.
Lo anterior, devela la metamorfosis de los políticos que desde la izquierda fueron defensores de las libertades, de la transparencia y rendición de cuentas.
De aquellos que lucharon contra el sistema priísta para que hubiese organismos electorales y de transparencia autónomos, así como una verdadera división de poderes.
Hoy los morenistas, defienden todo lo contrario a lo que decían eran sus principios, cegados por la soberbia que les permite tener junto con sus aliados, mayoría calificada en ambas cámaras del Congreso de la Unión.
Desde la presidenta Claudia Sheimbaum, hasta los líderes parlamentarios y de partido, se creen tocados por Dios, al grado de decirse la voz del pueblo.
Y si ellos, son la voz del pueblo, entonces buscan interpretarlo a su modo limitando la libertad de expresión en medios digitales. De paso, amordazan a la oposición.
Aunque de manera temporal, la propuesta de reforma que ya era discutida en el Senado de la República, fue pausada ante las evidentes muestras de rechazo, la amenaza sigue latente.
De mantener la modificación al artículo 109 de la ley antes mencionada, se consumaría otro elemento de censura, como método de control del Estado.
Se fortalecería la especie de que estamos camino a una dictadura de “izquierda”, que han mostrado ser las más peligrosas para los ciudadanos en varios países de Latinoamérica, El Caribe y en el viejo continente.
PAGINAS EN BREVE.
VAN POR EL TERCERO
Para el próximo viernes podría caer el tercer alcalde morenista en la era del gobernador Rubén Rocha Moya.
En un proceso exprés que involucra a la Auditoría Superior del Estado, La Fiscalía y el Congreso del Estado, parece inminente el desafuero y separación del cargo de Gerardo Vargas Landeros como alcalde de Ahome, quien correría la misma suerte que Jesús Estrada Ferreiro en Culiacán y Luis Guillermo Benítez en Mazatlán, todos ellos considerados incómodos en las aspiraciones del hoy Senador Enrique Inzunza. Aunque la acusación por uso indebido de recursos públicos esté debidamente fundamentada, resulta obvio que el proceso contra Vargas, es un intento por descarrilarlo rumbo a la sucesión de la gubernatura en 2027. Además, una venganza por haberse auto promovido para suceder a Rocha antes de tiempo, cuando éste se encontraba en la cuerda floja por la crisis de seguridad que aún padece la entidad.
MERARY, ¿VÍCTIMA COLATERAL?
En medio de ese escándalo que apenas empieza, este martes presentó su renuncia a la dirigencia estatal de Morena, la diputada federal Merary Villegas, quien se reintegrará al Congreso de la Unión.
Muchos interpretan tal decisión, como una forma de auto protección con fuero, ante la posible embestida contra ella de parte del grupo rochista que ya opera la estrategia de sucesión.
Lo más seguro, es que el control de ese partido quede en manos del gobernador, quien había reclamado el espacio desde hace tiempo, pero se le había atravesado en el camino con su negativa, la diputada Merary. Por cierto, a quien no le gustó para nada la decisión de Merary Villegas, fue a su suplente Danisa Flores, quien tras 6 meses cobrando la jugosa dieta, fue enviada a la banca.
Acusó de irresponsable a la diputada y de descortés, ya que no le notificó ni por mensaje, su intención de retomar su curul. De paso, confesando una ilegalidad, le dijo malagradecida, ya que durante los últimos 6 meses sostuvo en la nómina del congreso, sin trabajar, a varios integrantes del equipo cercano a Merary.
Hasta aquí nuestra entrega de hoy.



