En el restaurante Los Osuna
hablé de nuestro Encuentro
las organizaciones una a una
dijo: Ciudadanía en el centro
Armando Zamora Canizalez
Del diálogo a la acción
Hoy estuve en la tradicional Mesa de Los Osuna y, durante mi intervención, recordé el Encuentro Ciudadano que realizamos el pasado 31 de enero de 2026, así como la magnífica participación de varios integrantes de esta Mesa.
Aquel encuentro, organizado por Sinaloa Libre en el Hotel Olas Altas Inn, no fue una reunión para tomarnos la foto ni un acto político disfrazado de participación ciudadana. Fue un ejercicio abierto de reflexión en el que más de cien personas, procedentes de distintos sectores sociales y productivos de Mazatlán, nos sentamos a analizar los problemas que lastiman a nuestro municipio y a proponer alternativas de solución.
Se organizaron mesas de opinión donde cada participante pudo hablar con libertad. No hubo línea ni respuestas previamente elaboradas. La intención era escuchar a la gente, reunir experiencias y demostrar que los mazatlecos no somos indiferentes frente a lo que está sucediendo.
Entre las principales preocupaciones apareció, inevitablemente, la inseguridad que azota a Sinaloa desde septiembre de 2024. Pero también se habló de los servicios públicos deficientes, la economía familiar, el deterioro de nuestras comunidades, la falta de oportunidades para los jóvenes y la necesidad de recuperar la confianza en las instituciones.
El Encuentro Ciudadano del 31 de enero dejó una enseñanza importante: cuando la ciudadanía cuenta con un espacio para expresarse, participa, analiza y propone.
También confirmé algo que he sostenido durante muchos años: los adultos no podemos solos. Necesitamos que las nuevas generaciones opinen, cuestionen y se involucren. Los jóvenes no deben ser utilizados únicamente para repartir propaganda, llenar eventos o aparecer en fotografías. Deben ocupar un lugar en las mesas donde se discute y se decide el futuro de Sinaloa.
Sin embargo, aquel encuentro también nos dejó una tarea pendiente.
Diagnosticar los problemas es indispensable, pero no suficiente. Si después de cada foro regresamos a nuestras casas y guardamos las conclusiones en una carpeta, la participación ciudadana termina convertida en un ejercicio testimonial.
Por eso resulta tan pertinente el Gran Encuentro Ciudadano convocado para el próximo sábado 3 de octubre, a las 10:00 de la mañana, en el auditorio de la AARC, en Culiacán.
La convocatoria de la Gran Alianza Ciudadana por Sinaloa reúne a organizaciones de diferentes regiones y actividades: colegios de profesionistas, cámaras empresariales, colectivos familiares, asociaciones civiles, observatorios, organismos de abogados y agrupaciones defensoras de la participación ciudadana.
Me da mucho gusto que entre las organizaciones participantes aparezca SINALOA DECIDE, de Mazatlán.
Esta diversidad constituye la mayor fortaleza del encuentro. Sinaloa necesita que las organizaciones dejen de trabajar como islas y comiencen a reconocerse como partes de una misma causa. La violencia, la impunidad, la crisis económica, la desconfianza institucional y el abandono de muchas comunidades no distinguen colores, partidos ni municipios.
Pero hay que decirlo con claridad: el encuentro del 3 de octubre no puede ser solamente otra reunión de buenos propósitos.
Debe marcar el paso del diagnóstico a la organización y de la organización a la acción.
Sería conveniente que de ese encuentro surgiera una agenda ciudadana con prioridades concretas, responsables, fechas de cumplimiento y mecanismos de seguimiento. Que se formen mesas permanentes de trabajo por regiones. Que cada organización asuma tareas específicas. Que se informe periódicamente a la sociedad sobre los avances y también sobre los obstáculos encontrados.
Ya marchamos por la paz. Ya levantamos la voz. Ya realizamos foros, reuniones y mesas de análisis. Ahora necesitamos construir una fuerza ciudadana organizada, permanente y capaz de vigilar, proponer y exigir resultados.
El encuentro de enero en Mazatlán tuvo una dimensión principalmente municipal. El del próximo 3 de octubre tiene la oportunidad de articular una visión estatal. Uno abrió la conversación; el otro debe construir la ruta.
Además, llegamos a este encuentro en un momento decisivo. El proceso electoral de 2027 ya aparece en el horizonte y los partidos comienzan a hacer cálculos, promover aspirantes y negociar candidaturas.
La Sociedad Civil no puede llegar tarde.
Tampoco puede limitarse a observar cómo otros deciden y después conformarse con escoger entre candidatos seleccionados mediante acuerdos cupulares o dedazos. La ciudadanía debe participar desde ahora en la definición de las causas, los perfiles y los compromisos que Sinaloa necesita.
Eso no significa convertir el encuentro en un acto partidista. Significa reconocer que los problemas públicos también exigen decisiones políticas y que la ciudadanía tiene derecho a intervenir en ellas.
Desde SINALOA DECIDE acudiremos con una convicción muy clara: servir de bisagra entre la Sociedad Civil y los partidos políticos, siempre bajo un principio irrenunciable:
Primero Sinaloa y después los partidos.
El 31 de enero demostramos en Mazatlán que la ciudadanía quiere hablar y participar. El 3 de octubre debemos demostrar en Culiacán que también sabemos organizarnos, unirnos y actuar.
Sinaloa merece paz, pero la paz no llegará únicamente con discursos ni esperando que el gobierno resuelva por sí solo lo que hasta hoy no ha podido resolver.
La paz necesita ciudadanía.
La ciudadanía necesita organización.
Y la organización necesita rumbo, seguimiento y resultados.
El próximo 3 de octubre tenemos una nueva oportunidad. Aprovechémosla.
Todos unidos por Sinaloa.
Nos vemos mañana… pero recuerda: el 2027 nos llama!
🧏🏻 Comparte ésta columna si crees que Sinaloa merece otra forma de hacer política.



