Por el reportero naranjo
¿Banquito de tres patas?
Con apenas mes y medio al frente del Ejecutivo estatal tras el relevo institucional, la gobernadora interina Graciela Domínguez Nava todavía está ajustando los espejos del barco, intentando entender cómo va a sortear los estragos del mar de fondo en el Malecón de Mazatlán y acomodando a su gabinete, cuando desde el propio Congreso ya le tiraron la primera pedrada.
El fuego «amigo». Ayer, el diputado local del Partido Verde, Rodolfo Valenzuela Sánchez, salió a los micrófonos a gritar que en el Palacio de Gobierno no le contestan el teléfono al Poder Legislativo. Acusó la falta de información sobre más de 3,100 millones de pesos en créditos aprobados para obras públicas e incluso le dio un raspón al gabinete, asegurando que los nuevos funcionarios andan más concentrados en «hacer política para el 2027» que en resolver los broncones de Sinaloa. Sí, Chuy… ¡el burro hablando de orejas!
Memoria corta. Lo curioso de la arremetida es el destinatario. A Valenzuela parece habérsele olvidado que Graciela Domínguez no es una aparecida en las lides legislativas; al contrario, conoce las tripas y pasillos del Congreso como pocos, tras haber presidido la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) en la legislatura pasada. Hablarle de «comunicación institucional» a quien dominó el arte de la negociación en esa misma tribuna suena más a provocación ensayada que a un reclamo legítimo de transparencia.
El banquito de la ambición. Pero en política nada es casualidad y las fechas no mienten. Casualmente, el mismo día que Valenzuela se vistió de paladín de la fiscalización, anunció con bombo y platillo su registro para buscar la Coordinación Federal del Distrito 7 por Morena. Tras haber quedado fuera del grupo final para la dirigencia estatal en junio pasado, al legislador le urgía un reflector urgente, y qué mejor «banquito» que la figura de la gobernadora interina para agarrar impulso y catapultar sus aspiraciones rumbo a San Lázaro.
¿Rebelión o pataleta? Usar la tribuna para golpear al Ejecutivo mientras la gobernadora apenas está tomando el pulso del estado no es un acto de valentía parlamentaria, sino un cálculo electoral de primaria. Habrá que ver si en el Tercer Piso le compran el berrinche o si la gobernadora —con la experiencia de haber movido los hilos de la JUCOPO— opta por dejar que la marea alta se lleve las palabras de quien busca construir candidatura a costa del presupuesto y la estabilidad política del estado.
Cobrando visibilidad: Las corrientes se acuerpan
El Quirinismo-vizcarrismo-aguilarismo está mandando señales claras de que quiere dejar la invisibilidad para cobrar destacada visibilidad política muy pronto. Primero fue Antonio “El Tony” Castañeda, quien solicitó retirarse de una posición dentro del gabinete rochista. Luego, por acá en el sur, el exalcalde Fernando Pucheta —que ha tenido una conocida trayectoria de «chapulín» político saltando del PRI al PAN, de ahí a Morena y ahora de Morena al Partido Verde— levantó la mano diciendo «aquí les voy» y fue presentado por los dirigentes nacionales de este partido como nuevo activo.
Efecto dominó. En esa misma línea, no tardará mucho el regidor de Morena, Martín Ochoa López, en correrse del color guinda al partido del Tucán, ya que donde va uno, va el otro. Por si fuera poco, está por confirmarse la salida de Margarita Villaescusa Rojo de la Dirección del Registro Civil, y todo indica que será para buscar una posición de elección popular.

ExCEUAS en el reparto. Otra corriente, tal vez menos preponderante pero sumamente ruidosa, es la de los ExCEUAS, que ya andan moviendo las aguas para no quedarse fuera del reparto de posiciones, cuando menos en las listas de regidores dentro de la planilla de Morena. Apunte usted a Juan de Dios Mendoza (“El Simoncillo”), Ernesto Landeros (“El Morro”) y Adalberto Valle (“El Singer”).

A este último se le ve como un cuadro sólido dentro de la izquierda progresista, respaldado por una historia de esfuerzo laboral que va desde intendente hasta gerente y empresario: el propio «Singer» recuerda su exitosa carrera en ventas que culminó como gerente de Salinas y Rocha, experiencia que fue clave para fundar la Mueblería Coral, de su propiedad. Actualmente se desempeña como Director de Recursos Materiales del Ayuntamiento de Mazatlán y busca que su trayectoria sume en la mesa del reparto.



