La mordedura del Coralillo
Dicen que en los pasillos del Ayuntamiento de Mazatlán el veneno ya no surte efecto. El célebre “Grupo Coralillo”, la selecta cofradía que le maneja la propaganda y los filtros de Instagram a la alcaldesa Estrella Palacios Domínguez, está en plena fase de desintegración. Resulta que a su «coralillo mayor», el mismísimo Carlos Machado, se le acabó el hechizo de protección. Su padrino político—uno de los célebres vástagos del gobernador con licencia—anda más ocupado buscando dónde esconderse que vigilando contratos de publicidad. Con los tres juniors en fuga tras ser señalados como los capitanes de una sofisticada red de «saqueo VIP» de fondos públicos, a Manchado no le va a quedar de otra que poner pies en polvorosa antes de que la Fiscalía le pida las facturas. ¡Vaya forma de manchar la imagen! Y es que los tentáculos de la dinastía eran tan largos que alcanzaban para «huachicolear» hasta el presupuesto destinado a hacer brillar a la alcaldesa. Sin dinero y sin padrino, a ver cómo le hacen para que la Estrella siga brillando.

Títulos universitarios: El milagro del sur
En este fino entramado de generosidad institucional, quien no se queda atrás es el tesorero Julio César Ramos Robledo. El hombre, fiel a su pasado como exrector universitario, decidió aplicar el modelo de «educación continua» en el Ayuntamiento, pero con un giro bastante rentable. Cuentan las malas lenguas que la universidad que dirigía se convirtió en una especie de imprenta mágica de certificados profesionales. ¿El truco? Empleado municipal que jurara lealtad absoluta e incondicionalidad ciega, empleado que recibía su flamante título exprés. Por supuesto, el cartón no era por amor al arte: venía con una jugosa nivelación salarial incluida. ¡Eso es apostar por el desarrollo humano y lo demás son cuentos! Dicen que hay tantos casos de estos «graduados exprés» en la nómina que ya se puede armar una mesa directiva completa… o una fila para el ministerio público.

La estampa del día
Hablando de personajes con un cinismo a prueba de balas, “El Químico” Benítez reapareció… o al menos su pluma. Resulta que le mandó una carta a la presidenta Claudia Sheinbaum para plantearle un diagnóstico de la situación actual de Sinaloa y proponerle «soluciones» para resolver la decadencia del estado, pidiendo paz y reactivación económica. ¡Vaya joya! Que el hombre que dejó las finanzas del puerto ocupando respirador artificial ahora pretenda dar cátedra de bienestar y rescate financiero es, por decir lo menos, un acto de fe humorística. Suponemos que en la carta olvidó incluir el manual de cómo comprar luminarias a precio de oro. En fin, cosas de la alta política sinaloense.





