CANCÚN, QR.— En un golpe que ha hecho temblar las estructuras de la alta política y la seguridad nacional, un operativo federal al estilo «nota roja» destapó una cloaca en el corazón de este destino turístico: una lujosa residencia de Cancún, presuntamente propiedad de la hermana del exsecretario de Marina de la era obradorista, José Rafael Ojeda Durán, era utilizada como un auténtico búnker de alta peligrosidad por una de las células criminales más sanguinarias de la región.
Fuerzas de élite irrumpieron en el inmueble tras semanas de seguimiento táctico. Lo que parecía una propiedad residencial común en la zona turística resultó ser un centro de operaciones del grupo delictivo «Chacón Mantilla».
Al reventar las puertas, los agentes se toparon con un arsenal de guerra listo para ser detonado:
Armamento pesado
Múltiples armas largas de grueso calibre, cargadores abastecidos y cientos de cartuchos útiles.
Narcóticos
Paquetes de droga listos para su distribución al menudeo y mayoreo en la zona hotelera.
Terror urbano
Varios artefactos explosivos de fabricación casera y militar, lo que encendió las alarmas de los equipos antibombas.

La bomba mediática estalló al rastrear los folios de la propiedad. El inmueble aparece registrado a nombre de Luz del Carmen Ojeda Durán, hermana directa del Almirante que hasta hace unos meses comandaba la Armada de México.
La sombra de la duda: Según las investigaciones del portal Latinus, la propiedad habría sido facilitada o «prestada» directamente a la organización del capo Ángel Fernando Chacón Mantilla, desatando un escándalo de presunta complicidad o infiltración criminal en los círculos más íntimos del poder militar del sexenio pasado.
El inmueble quedó asegurado con los sellos de la Fiscalía General de la República (FGR) y la fiscalía local, blindado bajo un fuerte dispositivo de seguridad para evitar un rescate por parte del brazo armado del cartel. Hasta el momento, las investigaciones continúan bajo estricto hermetismo institucional para determinar qué tan profundo llega el lazo entre los dueños de la propiedad y los sicarios que la habitaban.
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