Por: Víctor Flores
¿Qué se traen entre manos el Gobernador y los vecinos del norte? Ayer en Mazatlán, el aire olía a mar y a diplomacia. Resulta que el gobernador Rubén Rocha Moya se sentó a platicar largo y tendido con Drew Hoster, el nuevo Cónsul General de Estados Unidos en Hermosillo. Pero no fue una simple visita de cortesía; aquí te cuento por qué nos importa a todos:
1. El billete y el campo
Lo primero que puso Rocha sobre la mesa fue lo que nos da de comer: las exportaciones. Para nadie es secreto que si a los gringos les dan ganas de comer ensalada, Sinaloa es quien les llena el plato. El Gobernador aprovechó para reforzar el camino de nuestras hortalizas hacia el norte, asegurando que el mercado siga abierto y fuerte para nuestros productores.
2. Mazatlán en la mira (de la buena)
Acompañado por el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, el gober también presumió la joya de la corona: el turismo. La idea es que los estadounidenses no solo vean a Sinaloa como el lugar de donde vienen sus tomates, sino como el destino ideal para vacacionar, especialmente ahora que Mazatlán anda con todo en promoción.
3. ¿Y la dueña de la casa?
Aquí es donde la cosa se pone color de hormiga. Para presumir la joya de la corona, el «invitado especial» del Gobernador, según las fotos oficiales, fue el alcalde de Culiacán. La pregunta que circula en los pasillos del puerto es: ¿Y la Alcaldesa? Por pura cortesía y protocolo, ella debió ser la anfitriona oficial.
Ya sabemos que los gringos son de lo más «especiales» para revisar expedientes y jerarquías antes de sentarse a la mesa. ¿Será que el filtro del consulado fue muy estrecho o que en el tercer piso del Palacio de Gobierno prefirieron «placear» al de la capital en terreno ajeno? Como dirían por ahí: en política, las ausencias gritan más que las presencias.
4. ¿Quién es el nuevo Cónsul?
Drew Hoster no es ningún improvisado. Viene de trabajar en Vietnam y Brasil, y ya conoce México porque estuvo en Guadalajara. Es abogado de profesión y llegó a Hermosillo en junio de 2025, tras los ajustes en la administración de Donald Trump. Que se haya tomado el tiempo de venir al puerto es una señal de que Sinaloa sigue siendo una prioridad en la agenda gringa.

La Contraparte: El «Gobierno Paralelo»
Pero mientras en el puerto se hablaba de diplomacia, en la capital soplan olores muy fuertes de algo que huele como a una rebelión. El domingo pasado, un día después de la Convención Nacional de Morena, el diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar aterrizó en Culiacán para anunciar la «Convención Sinaloense» del 27 de junio. Su objetivo: armar un plan de gobierno para el 2027-2033.
A ver: al planear una agenda para el próximo sexenio y prometer recorrer los 20 municipios, Ramírez Cuéllar ¿está ignorando la autoridad de Rocha Moya como Jefe Político? ¿Ya lo consultó?
Otra cosa: difundió ante los que él convocó un diagnóstico sobre «zozobra por extorsión» y caída de matrícula universitaria, actuando como un juicio directo a la gestión actual del gobernador.
Quién lo dijera: mientras el Gobernador intenta mantener el control político con fotos de invitados especiales en Mazatlán, en la capital alguien vino a decirle que le están montando un gobierno paralelo con la bendición de la CDMX.
Ramírez Cuéllar ya tiene trabajando sobre estos temas a sus «satélites» que integran un bloque. Anótelos: los diputados federales Jesús Ibarra y Olegaria Carrasco; los locales Juan Carlos Patrón y su esposa Elizabeth Ramírez; y el alcalde desaforado de Ahome, Gerardo Vargas Landeros.
En Sinaloa, la política se juega a dos bandas y con un solo reloj: el del 2027. El desfile de personajes con Ramírez Cuéllar no fue una reunión de amigos, ¿fue una declaración de independencia o de nueva subordinación al centro? En política, cuando el «sol» local empieza a atardecer, las sombras de los que buscan cobijo en otro árbol se hacen más largas.
El lunes en la Semanera, veremos si el Gobernador decide usar el rayo láser para quemar a los adelantados o si, por el contrario, empieza a aceptar que en su propia casa ya hay quien está midiendo las cortinas para la próxima mudanza. El que tenga oídos, que oiga; y el que tenga aspiraciones, que se cuide de la guillotina del Tercer Piso. ¡Aguas!



