Blanca Nieves Palacios Barreda
La situación que a nivel mundial se está viviendo en muchos de los países de este planeta, realmente provocan preocupación, indignación y un sentimiento de impotencia al no poder dar solución a problemas que de una u otra forma nos van afectando, teniendo todos esos conflictos un interés común: el petróleo, el litio, y las llamadas, tierras raras.
En calidad de simples observadores, porque en la actualidad no existe problema que no sea dado a conocer a través de las “redes” o medios de información de diversas plataformas cibernéticas y que hoy, hasta con la que denominan IA (Inteligencia Artificial), nos llenan de información falsa; lo que si es verdadero y siempre lo ha sido, es la incursión y/o invasión en países ajenos al suyo por parte de los Estados Unidos de América del Norte, que se ha abrogado el derecho de sentir que es, el “policía del mundo” y, en esa calidad autoimpuesta, provoca guerras, bajo pretextos falsos con el único objeto de despojar a los países de sus legítimas riquezas.
En menor o mayor escala, los verdaderos delincuentes, recurren a la muy conocida frase que gritan cuando sienten estar descubiertos de sus felonías: “allá va el ladrón, atrapemos al ladrón”.
Esa enseñanza la ha puesto muy de moda el presidente de nuestro vecino país del norte, cuando con una ambición desmedidas a osado invadir países con el único propósito de apropiarse del petróleo, que le es absoluta y totalmente ajeno por el que no quiere pagar, sino apropiarse descaradamente de ese producto tan ambicionado; toda su retórica la cifra en la acusación del país al que le pone el ojo, señalando a sus Autoridades legítimamente electas como: “narcotraficantes”, ” narcoterroristas”; de tal cosa ha sido testigo el mundo entero y, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con sus 193 países que la conforman, nada han podido hacer contra esa dupla formada por dos verdaderos asesinos de guerra: Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel y Donald Trump, presidente de los E.U.
El ejemplo utilizado por Trump, por el “éxito” obtenido en su invasión a Venezuela y la detención del presidente de ese país, Nicolás Maduro y su esposa, a quienes llegó a detener, acusándolos de ser, “líderes de un cártel de narcoterroristas” ¡inexistente!, ha dado lugar a que el nefasto líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno y sus adláteres del Partido de Acción Nacional, (PAN), quienes desgobernaron a México durante casi 100 años que fueron de pesadilla, pues floreció con sus autoridades, esa actividad del narcotráfico, impulsada desde un inicio por gobiernos estadounidenses y hoy osan con un cinismo sin paralelo a señalar a grito abierto en la Cámara del Poder Legislativo a diputados y senadores, como: “la bancada morenista de narcoterroristas”, llegando ese epíteto descalificador, ofensivo e irrespetuoso, a más de falso, hasta la misma presidenta, Claudia Sehinbaum Pardo (CSP), al gritarle “narcopresidenta”, sin presentar prueba alguna, tal como acostumbra a hacerlo ese nefasto, también presidente, Trump.
La frustración de los prianistas, emulados por perredistas, han ocupado su tiempo en denostar y atacar al gobierno actual electo por el pueblo sin fraudes electorales, como ellos acostumbraban a hacerlo; como oposición, no se comparan mínimamente con la oposiciones que durante sus largas décadas de gobierno existían, en la que con valentía se esgrimían argumentos y pruebas de sus corruptelas, siendo la respuesta su implacable autoritarismo, represión y desaparición de todas aquellas personas o grupos, que se atreviera a hablar con la verdad.
Actualmente ronda entre la ciudadanía y las mismas filas de la militancia morenista, la interrogante sobre ¿Por qué razón ni la presidenta, ni diputados o senadores, han hecho uso de la ley, o la dirigencia del Partido del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) sea a nivel nacional, estatal o municipal, para demandar a todo aquel que difame o calumnie a persona alguna y reciban el castigo que la justicia impone?
Tiene la presidenta CSP, la obligación juramentada, durante su toma de posesión de ejercer el poder en beneficio del pueblo que la eligió, y por su parte, MORENA la responsabilidad y obligación, de evitar distracciones y defender este cambio a lo largo y ancho de nuestro país porque, no se luchó solo para cambiar de presidente, sino para cambiar todo un sistema corrupto, autoritario y represor.
No se puede permitir que caballitos de troya, a los que se les abrió la puerta, destruyan desde el interior mismo a MORENA, se siga el mismo entreguismo de nuestro país a manos extranjeras y, continue la misma podredumbre contra la que luchamos y muchas vidas nos costó, para lograr una verdadera Transformación.
Permitir que nos roben prianistas y remoras partidistas el triunfo alcanzado, es matar la esperanza de que: “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”.
Saludos conciudadanos.



