MAZATLÁN, SINALOA — Un presunto enfrentamiento entre civiles armados registrado este miércoles cobró la vida de dos personas en las inmediaciones de la comunidad de Porras, perteneciente a la sindicatura de El Recodo. El violento hecho reactiva la alarma en este asentamiento que, ubicado a apenas una hora de la cabecera municipal de Mazatlán, agoniza día con día al convertirse en un auténtico pueblo fantasma debido a la violencia e inseguridad.
El choque armado
De acuerdo con las primeras informaciones, el intercambio de disparos se produjo entre los cerros que custodian la comunidad. Tras las ráfagas de fuego, los cuerpos de las dos víctimas quedaron tendidos en las cercanías del panteón del poblado.
Al sitio se desplegaron elementos de las fuerzas federales para asegurar la zona y resguardar la escena. Por su parte, personal de la Fiscalía General del Estado tiene programado ingresar al lugar el día jueves para realizar el levantamiento de los cuerpos y llevar a cabo las diligencias de ley. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado formalmente la identidad de los fallecidos.
El éxodo y el abandono de Porras
Más allá del saldo trágico de este miércoles, el ataque refleja el paulatino desolamiento que sufre esta localidad. A solo 60 minutos de la zona urbana del puerto, los continuos choques entre grupos armados han forzado el éxodo constante de sus habitantes.
Casas abandonadas, calles desiertas y una marcada reducción de la actividad cotidiana han transformado a Porras en un poblado semidesierto, donde las familias prefieren huir ante el temor recurrente de quedar atrapadas en medio del fuego cruzado. Las autoridades del estado mantienen el despliegue de seguridad en los accesos a la sindicatura de El Recodo para intentar restablecer el orden.



